MI BANDERA ESTÁ EN MI CORAZÓN

MI BANDERA ESTÁ EN MI CORAZÓN

Miuris (Nurys) Rivas

Las redes sociales y el ambiente dominicano revientan en símbolos patrios, pocas veces se han visto ondear virtualmente tantas banderas, lanzar al viento tanto escudo y nunca antes había sido tan aplaudida la nacionalidad dominicana.
Personalmente no considero necesario colocar bandera, ni mostrar escudos en mis redes, llevo tatuados muy adentro bandera, himno y escudo. Tampoco he aplaudido o gritado al viento mi nacionalidad, esa la proyecto en cada una de mis acciones y palabras.
A propósito de símbolos y nacionalidad, aunque como dominicanos, sobran razones para sentirnos honrados de una estirpe de patriotas que se dieron por completo a la causa libertadora, hay que reconocer que en nuestro país, ni todo es claro como para que no se encuentre una mancha, ni todo marcha como debe ser.
En estos momentos en que ánimos férvidos, son como llamas que desde distintos sectores enciende un fuego de insospechados alcances, es necesario mantener la calma.
El pueblo aguanta su miseria, soporta su desdicha y dice presente cuando se sabe necesario para la causa patria. Lo ciertamente doloroso, es que todos cargamos con la tarea de defender y limpiar la mancilla que sobre el país llega como lluvia de veneno desde todos los puntos cardinales y con mansedumbre unos, como huracanes los más, se arremete en la defensa de Constitución y bandera.
Nadie debe dudar que para los verdaderos dominicanos, la patria es lo primero, aunque como seres pensantes muchos se pregunten si vale la pena abanderarse de una lucha para que sean unos pocos, casi siempre los mismos, que apoderados de todo, olvidan no digamos promesas, sino obligaciones, los derechos propios de los ciudadanos en cualquier nación que se respete.
“Amarrar para que otro enlace” se dice en nuestros campos, la gente no es tonta y empieza a darse cuenta de que hace falta justicia, romper el molde que durante años ha imperado con una balanza inclinada hacia un lado, mientras la otra parte se hunde en el abismo.
Es justo el momento de dar la cara por el país y se está haciendo, son muchos los ataques que desde dentro y fuera acosan y difaman, ante tales injurias los buenos dominicanos forman una línea de defensa, en una batalla donde las palabras son misiles que van y vienen.
Pero cuidado señores del gobierno, porque el verdadero pueblo está cansado no de defender bandera y patria, sino de ser usados, agotados de esperar el momento en que sean atendidas sus necesidades y no pasa nada, sus peticiones desoídas mientras crecen sus carencias, se agota la esperanza y la vida tan efímera como un suspiro, cobra su cuota.
La verdadera patria es aquella que cobija a sus hijos, el lugar que es no necesario abandonar por falta de oportunidades, donde los padres trabajan para que los hijos estudien y tengan asegurado un futuro, para que el núcleo compuesto por padres e hijos, pueda llamarse familia.
Patria es el lugar donde la noche sea para el descanso, no para desvelarnos mirando al techo preocupados por el día que vendrá sin traer bajo el brazo su pan, porque ese pan, no estará en nuestra mesa.

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