¿Minou Tavárez Mirabal, vos no sabéis dónde están hoy las escarpadas montañas de Quisqueya? Yo se lo diré.

586 bitMiguel Espaillat Grullón
Señora: a la luz de los frutos que han resultado de las luchas libertarias de nuestros antepasados, la premonición que en el 1959 le hicieran a su progenitora en el programa de R. Rumbos, aludido por usted: “nosotros somos un pueblo, que no merece que se luche”, parece ser la antítesis de la ripostación de su madre: “¿Cómo pueden? Sin embargo, nadie puede desconocer la fuerza interna del pueblo, ni sus valores. Todo el que lo desconozca, fracasará”.
Sostengo, que este es un vaticinio que tarde o temprano se cumplirá, porque estoy seguro, que aunque todo aparente lo contrario, nuestra nación sigue estando en pie de lucha, para lograr los sueños libertarios de los héroes del 14 de junio de 1959 y de las gestas anteriores y subsiguientes, pese a que muchos descendientes de estos héroes han claudicado y cerrado filas con los verdugos de nuestro pueblo.
Apoyo mi tesis, en el hecho histórico, de que contrario a los que sostienen, que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen, en el caso dominicano, esa premisa no le sienta, pues si hay un pueblo que ha luchado por su libertad y la justicia social, es el nuestro, pero, en la consecución de estas metas, ha sido traicionado por sus intelectuales metidos a políticos, quienes en confabulación con la clase gobernante han y siguen usufructuando el poder, para su único beneficio desde los inicios de la república en 1844.
Usted señora, en la presentación de su libro- Mañana te escribiré otra vez– plantea con afirmaciones e interrogantes la gravísima situación social, política y económica por la que actualmente está atravesando nuestra patria, situación ésta, que es la negación de todo lo que quisieron que fuese nuestro lar, los héroes y heroínas del 14 de junio y los héroes de gestas anteriores y posteriores.  Cito:
“Nuestra práctica política no se concibe sin la adhesión al caudillo, sin la cercanía a los peores hábitos, sin cargar y arrastrar el pesado fardo de los crímenes, las cárceles, las torturas”.
“Tenemos una grave crisis institucional en el país. Un Poder Legislativo deteriorado, sin respeto por su propia legalidad, y de unas altas cortes cuya legitimidad mueve a preocupación. Ni qué decir de los partidos políticos, cuya crisis se empeñan en negar sus voceros porque todavía consiguen votos en las elecciones”.
“Nuestro error ha sido que hemos usado el pasado como bálsamo. Que hemos hecho interminable la transición. Que persistimos en culpabilizar a las víctimas y nos hemos olvidado de los victimarios y frente a eso, los sobrevivientes, los de la izquierda de ayer y los progresistas de hoy, muchas veces insisten en seguir echándole las culpas de lo que pudimos haber sido y no somos, a los muertos, o a lo que alguna vez ellos mismos fueron e hicieron”.
“¿Qué ha sido nuestra historia política, sino la repetición cíclica de la construcción de impunidades, desde que quedó instalada la idea del ‘borrón y cuenta nueva’ para ganar una elección?”
“No hace falta ser expertos para hacer tal reconocimiento. Hace falta ser honestos”,
En este discurso, usted señora, no sólo expone los motivos referentes al fracaso en cuestión, sino que también, plantea en interrogantes las posibles causas de ello:
¿Dónde duermen los revolucionarios de este país? ¿Dónde estudian los hijos, los nietos y los familiares de los héroes del 14 de Junio? ¿Es que ya alcanzamos la libertad económica, política y social por la que ellos dieron su vida? ¿Dónde se están educando nuestros líderes que se gradúan tan faltos de ideales patrios? ¿Es que no hay ninguna agrupación dominicana capaz de hacerles honor a estos mártires, siguiendo, al menos uno de sus ideales? ¿Qué, y quiénes están enseñando en los cursos de historia dominicana?
Luego de usted formular estas interrogantes, se explaya en consideraciones filosóficas, para finalmente para plantearnos soluciones:
“Cincuenta años después de Manaclas, frente a estas ‘escarpadas montañas de Quisqueya’, la unidad de quienes creemos y luchamos por la democracia es urgente, porque de nuestra cultura dos veces milenaria aprendimos que sólo se cambia lo que se ama.  Y también que, como dice el Evangelio, no se pone el vino nuevo en odres viejos.  Y Todo el que lo desconozca fracasará”.
“Nuestra historia política reciente-continua usted- está demasiado poblada de hechos cuestionables a los que necesitamos de manera urgente dar respuestas.  Es hora de recomenzar en algún punto, donde nuestros héroes se van desdibujando. Es hora de comprender que la Patria a la que recurrimos con frecuencia como argumento, ya no puede, ya no quiere (seguir siendo argumento de patrioteros, M.E).
“Ahora que avanza el siglo XXI, la sociedad dominicana está de cara al desafío de reconocerse en lo que debe unirla: “la defensa de los Derechos Humanos, la lucha contra la pobreza, la justicia, la democracia y la paz”.
Cierto señora…cuantas verdades y enigmas encierran sus palabras.  La situación que atraviesa nuestra patria es harto dolorosa, y por demás, frustrante, de aflicciones, de indignación, enormemente triste y desagradable, agravadamente agobiante y desconcertante y de afrenta para los héroes y heroínas de esta patria, ante tantos robos, atropellos, iniquidades e inequidades, burlas, desprecios y abusos de poder.
Tal como dice la antropóloga Amanda Castillo, en el panorama descrito, “El envilecimiento de la población continúa sin tregua, conduciéndonos a la encrucijada de una democracia anárquica donde se construye el liderazgo mediante dádivas clientelares, por quienes tienen el poder de institucionalizar nuestras vidas, en función de sus intereses y antivalores.”
Ante esta situación de caos total…su discurso-señora- nos mueve a reflexiones.  “No se pone vino nuevo en odres viejos”, nos dice usted.  Pero, ¿acaso no es el PLD un odre viejo, o una versión reciclada del viejo Partido Dominicano de Trujillo?
Su militancia en ese partido de corruptos, que han prostituido y envilecido la república, pero que también la han saqueado, quebrado, hipotecado e irrespetado, nos mueve a desconfiar de su discurso con pretensiones revolucionarias, tal como lo hacemos ante las fárragas moralistas y patrioteras de la legión de políticos, que han llevado a nuestro país al desastre que usted describe en sus párrafos, y que la antropóloga Amanda Castillo y otros grandes dominicanos, corroboran con argumentos irrebatibles.
Señora: nuestra reserva con usted, nos es escepticismo fortuito. Sus progenitores asumieron el compromiso revolucionario y el deseo de extirpar de la República Dominicana el cáncer maligno, que constituyó el régimen de Trujillo. A esa causa entregaron sus vidas. ¿Y usted, que está haciendo con la suya? ¿Gastándola en esa montaña glamorosa de oropeles,  barrilitos y canonjías que constituyen en día hoy ser  diputado de la república?
Ahora, que con Leonel Fernández tenemos la versión unificada, trujillato- balaguerato, ¿no se impone en usted, seguir con el compromiso revolucionario de sus padres, en vez de seguir disfrutando de las mieles de un poder corrompido?
¿Por qué no hastiarse de ser parte de ese consorcio político empresarial, que obra contra el pueblo, y al efecto renunciar, triste, avergonzada y apenada,  tal como lo hizo en el pasado, Taína Gautreau?
 ¿O es que, sinceramente usted  cree, que desde esa montaña de corrupción, se puede seguir el ejemplo de sus ancestros y de los demás héroes anteriores y posteriores a los del 14 de junio de 1959, para mantener encendida la antorcha de la libertad y el espíritu revolucionario de todos ellos?
¿Profesan en ese partido la alternativa, de Libertad o Muerte»
Cuando usted reclama como urgente la unidad de quienes creemos y luchamos por la democracia, para la defensa de los Derechos Humanos, la lucha contra la pobreza, la justicia, la democracia y la paz, al respecto yo le pregunto, ¿Cuál es su fórmula y estrategia para esa unidad?  ¿O es que la misma usted la plantea en torno al PLD de Leonel Fernández y Félix Bautista?
¿Compartirían sus padres el mismo espacio político, con semejantes personeros? ¿Trillarían junto a ellos el mismo camino? ¿Andarían ellos de paños y manteles con esta gente, tal como usted  lo hace?
Si señora… todavía retumban en nuestros corazones el párrafo de aquel memorable discurso pronunciado por su padre el 14 de junio de 1963 ante el parque independencia de la ciudad capital:
“Óiganlo señores de la reacción, si imposibilitan la lucha pacífica del pueblo, el «14 de junio» sabe muy bien donde están las escarpadas montañas de Quisqueya; y a ellas…a ellas iremos, siguiendo el ejemplo y para realizar la obra de los Héroes de junio de 1959, y en ellas mantendremos encendida la antorcha de la libertad, el espíritu de la Revolución….porque no nos quedará, entonces, otra alternativa, que la de Libertad o Muerte»
Señora… en su gran mayoría, el pueblo dominicano de hoy, y nosotros también, bien sabemos, al igual que lo supo su padre en el ayer, dónde están esas escarpadas montañas, pero percibimos como una burla de mal gusto, que sea precisamente usted, una personalidad importante de ese régimen de oprobios que nos ha desgobernado y desgobierna, quien nos esté preguntando a manera de enrostramiento: ¿Dónde están hoy, las escarpadas montañas de Quisqueya?
Señora, ante esta temeridad y ambigüedad suya, coronadas por un discurso revolucionario, divorciado de la práctica política, yo le pregunto: ¿En verdad, como confesa y orgullosa militante peledeista, se siente usted con la autoridad y cualidades morales para reprochar a quienes en el día de hoy no saben en dónde están esas montañas, cuando usted misma, no ha sabido, ni sabe, en dónde están?
Al respecto le diré: Ellas no están, donde los usurpadores actuales del poder, de manera violenta y fraudulenta se han enquistado tradicionalmente, para con procedimientos groseros y vulgares, esquilmar a este pueblo.  Sepa usted, que las escarpadas montañas de Quisqueya no están ubicadas en el  Palacio de gobierno, ni en el Congreso Nacional.
Señora, le doy esta información, porque todo el que la desconozca, fracasará. No importa que los descendientes de héroes y heroínas nos defrauden.  En su defecto, otros tomarán su lugar, para hacer el trabajo que por responsabilidad social y amor a la patria, nos corresponde a todos, y de manera especial a ustedes, los de estirpe de héroes, heroínas, y mártires de la patria.
Que se sepa, que se entienda…queremos y necesitamos, auténticas mariposas revolucionarias, no vacas sagradas por un pasado de ancestros.
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