Negligencia y pobreza, la otra cara de la mortalidad materna en Rep. Dominicana

SANTO DOMINGO, RD.-“Ahí no había nadie, yo di a luz en la cama sola, porque yo llamé a la doctora, le dije que mi bebé estaba saliendo, ella fue y na’ má’ me miró por abajo y me dijo que no, que la bebé no ‘taba afuera, entonces cuando ella voltió la espalda, volvió y me dio otro dolor, yo pujé la niña en la cama. Yo la pujé ahí sola, y después que la niña estaba llorando, entonces una de las que limpian llamó al doctor. Yo no sé a dónde estaba el doctor, eso ‘taba limpio por ahí. Parece que ‘taban acostao”.

Este es el testimonio anónimo de una usuaria entrevistada en la sala de postparto de un hospital que recoge el estudio “Análisis de Género en la Mortalidad Materna de República Dominicana” publicado en marzo por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpha), el cual disecciona las condicionantes sociales estructurales que, unidas a factores clínicos, resultan cada año en la muerte evitable de gran cantidad de mujeres durante el embarazo, el parto, el postaborto o el puerperio.

La investigación realizada por la médica sonografista e investigadora del Centro de Estudios de Género del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), Sheila Báez, con base en seis casos de muertes maternas ocurridas en un hospital regional de tercer nivel, revisión de expedientes de mortalidad, observación directa, entrevistas a profundidad a usuarias, familiares y sus parejas, así como grupos focales, realizados entre enero de 2013 y octubre de 2014, revela que las gestantes se exponen a diversas manifestaciones de negligencia, violencia obstétrica, postergación o delegación de la atención y falta de seguimiento y acompañamiento por parte del personal de salud antes y durante la labor de parto que impiden identificar oportunamente las situaciones de riesgo que pudieran comprometer sus vidas y la de sus bebés. El siguiente testimonio de otra usuaria entrevistada en la sala de espera de consulta prenatal así lo confirma:

“Yo supe del caso de una muchacha que me dio mucho pique, porque ella vino botando el líquido, dizque no tenía centímetro para dar a luz, la mandaron a su casa, y ya cuando ella volvió tuvieron que hacerle una cesárea de emergencia, pero el niño se lo sacaron muerto, ya ella taba pasá de tiempo. Pero la culpa no fue de ella, sino de los médicos, porque ella vino, ellos la vieron botando el líquido, y lo que hicieron fue que la mandaron pa’ su casa, cosa que no se debe de hacer en un hospital. Si usté’ viene por una emergencia, obvio que emergencia significa atendencia rápida. Esas son cosas que a veces uno coge hasta miedo de vení a parí aquí”.

Negligencia del personal de salud

La autora del estudio constató que durante el proceso de labor de parto no se proveía de consejería y apoyo psicológico a las mujeres embarazadas, quienes permanecían solas en sus camas y solo se acercaba algún personal de salud (enfermera o residente), cuando era necesario ponerles o cambiarles una solución endovenosa, medicarlas o dar seguimiento al proceso de dilatación cervical. El hospital tampoco ofrece facilidades para que una persona (elegida por la usuaria), pueda acompañarla durante dicho proceso.

En el informe se documentan varios casos de negligencia del personal de enfermería al cumplir las órdenes médicas.

“Uno de los casos más críticos fue observado por la investigadora al visitar a una mujer ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), que a pesar de tener una solución endovenosa, tenía la mucosa labial y la lengua secas. Además, el personal de enfermería de turno no había leído las órdenes médicas que indicaban poner potasio en la solución de esta mujer, quien murió dos días después de su ingreso a la UCI”.

Explica que en general, la vigilancia de las condiciones de las ingresadas es deficiente, lo que se evidencia en la frecuencia con que se observaron sueros terminados sin cambiar, usuarias preeclámpticas a las que en más de 12 horas no se les había tomado la presión arterial, usuarias en labor de parto deshidratadas, entre otras.

“Muchos otros casos de negligencia del personal de enfermería y de residentes fueron observados durante el transcurso de la investigación. Por ejemplo, una joven en labor de parto, deshidratada, agotada por el esfuerzo, totalmente desnuda, en una cama sin sábanas, en sala de preparto; tenía una solución endovenosa puesta sin el “pie de suero”, pues se lo habían quitado para ponérselo a otra paciente. En otro ejemplo, una mujer avisó a un residente que se le había terminado la transfusión a su hermana, y cuando éste llegó, le retiró el catéter a la usuaria, sin guantes, y no había algodón para hacerle presión en el área y evitar el sangrado”.

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