Oficina de extranjeros de BCN y sus funcionarios : rehenes de Madrid

Guillermo Morales–http://legalcity.es

Guillermo Morales
legalcity.es

Son personas como nosotros aunque muchas veces paguen los platos rotos. Vapuleados por los medios de comunicación, increpados por abogados, azotados por profesionales, fustigados por el propio usuario, estrangulados por ajustes salariales del Gobierno autonómino y central. Criticados duramente por despachos como Legalcity. Son los funcionarios de la Oficina de Extranjeros de Barcelona y sus responsables; tal vez el eslabón más débil de una cadena de irregularidades pero los que lamentablemente se enfrentan al público.

Detrás de estas personas lo que verdaderamente se esconde es la incapacidad de un Gobierno de instruir o implementar de manera correcta lo que dice la legislación; al menos en materia de extranjería. La falta de información les ha convertido en verdaderos rehenes de Madrid.
Barcelona ha decidido paralizar, por ejemplo, todas las resoluciones que dimanen de un expediente de la solicitud de una tarjeta de familiar de un ciudadano comunitario no español o de no dar por válidos los certificados consulares que prueben el estado civil de un ciudadano extracomunitario para supuestos como el de las uniones estables pero ¿es realmente culpable la oficina de extranjeros de Barcelona? Probablemente no.

No pueden hacer otra cosa en Barcelona hasta tanto la Secretaría General de Inmigración y Emigración -dependiente del Ministerio de Empleo y Seguridad Social- no emita una instrucción que clarifique los criterios a raíz del decretazo sanitario (RD 16/2012) que afecta directamente a los familiares extracomunitarios de los ciudadanos comunitarios.
La incertidumbre no solo se cierne sobre el ciudadano sino también sobre los propios funcionarios y sus responsables en Barcelona quienes se encuentran atados de pies y manos porque ¿qué pueden hacer si quien tiene que dar instrucciones desde Madrid no las da? Madrid, una ciudad donde se cuece lo que ha de hacerse pero donde se hace muy poco. Basta con mirar la página web del Ministerio y veremos que en el tema de comunitarios, por ejemplo, no actualizan sus hojas informativas desde septiembre del año pasado.

Aunque a veces pudiera dar la impresión de que Legalcity es severo, bastante severo con la Oficina de Extranjeros; es solo eso, una impresión. Legalcity hace su trabajo como le encomiendan sus clientes pero es de buen hijo de vecinos reconocer el esfuerzo que hacen los compañeros de dentro de la propia oficina de extranjeros.
Sirva esta nota no como una intepretación del síndrome de Estocolmo porque ni la oficina de extranjeros nos mantiene cautivos ni son personas sin escrúpulos. Pero las cosas como son; a veces no depende ellos dar respuesta a una situación determinada sino a “otros”, desde Madrid. “Otros” que, como no viven el día a día de quienes están a un lado y otro de la mesa (funcionario-ciudadano) tardan ¿lo que haga falta?

Porque sin lugar a dudas, aún cuando sea el ciudadano quien sufre el resultado final, la oficina de extranjeros de Barcelona, la Administración, se ve inmersa dentro del complicado laberinto de la jerarquía normativa.

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