Otra vez el PRD con los mismos errores

Por MAXIMO SANCHEZ*

El autor es miembro del PLD. Reside en los EEUU
Con la excepción de la buena intención gubernamental de don Antonio Guzmán Fernández, la producción del PRD para La Nación ha sido desastrosa

El anacronismo en que se ha desenvuelto el Partido Revolucionario Dominicano como organización política en los últimos cuarenta años, reafirma la tesis del profesor Juan Bosch al abandonar ese partido en 1973; categorizar el concepto de que el PRD había cumplido el papel histórico para el que había nacido, y que en el horizonte de nuestro futuro como país ya no tenía ningún rol importante que jugar; era un riesgo en la historia política dominicana que corría este gran maestro, y solo el tiempo y el futuro accionar del PRD le desmentirían o le darían la razón.

Con la excepción de la buena intención gubernamental de don Antonio Guzmán Fernández, la producción del PRD para La Nación ha sido desastrosa; en el mismo gobierno del fenecido Presidente, nació el escuadrón de una alquimia económica endemoniada, que sembraría las bases para descalabrar nuestra economía y matar el peso oro dominicano como símbolo adquisitivo y de orgullo nacional por demás.

Y así se continuó en una cadena de desatinos que culminaría con la prisión y condena del presidente Jorge Blanco, quien antes de terminar su sombrío mandato, escenificaría la más grande y macabra carnicería de dominicanos recordada en el pasado siglo; la historia no registra la muerte de un número tan alto de personas en solo dos días, ni en la era de Trujillo, ni durante las batallas de la guerra civil de 1965.

Conducirse mal en campañas electorales y peor en el gobierno han sido errores recurrentes del partido Blanco. La campaña electoral para las presidenciales de 1994, aparentaban resultados exitosos para los blancos; encabezados por su líder histórico, el doctor José Francisco Peña Gómez, y enfrentados a un gobierno salido de unas elecciones con hondas dudas de confiabilidad, pero que además lidiaba con serios problemas económicos como la crisis de los combustibles en la que los dominicanos supieron lo que fue pasar la noche haciendo una cola para poder poner carburante a sus vehículos; los augurios eran de éxito rotundo para el doctor Peña Gómez, pero se le ocurrió anunciarle al doctor Balaguer, su principal oponente, que tenía un famoso colchón de votos gualdados para contrarrestar un posible fraude; esto puso en guardia a los reformistas y las elecciones fueron tan cerradas que cuando el líder perredeísta fue a entrevistarse con el presidente Balaguer para tratar de resolver la crisis post electoral, sus palabras para comenzar la conversación fueron: “Doctor llegamos empatados”; a lo que el Presidente Balaguer respondió __ah! pues dividamos el periodo.

Del fenecido Líder haberle tomado la palabra al doctor Balaguer, hubiera gobernado por dos años, y en las elecciones siguientes nadie sabe lo que hubiera sucedido; pero cuando planteo lo hablado con el viejo Presidente en el seno de su partido, aparecieron los “cienciólogos” políticos de esa parcela y decidieron que lo correcto era agravar la crisis; el resultado todos lo conocemos, no se juega con un presidente con todos los poderes en sus manos; Balaguer acepto se le recortara el período y mirando lejos en la carretera vio la curva donde desbastaría a su enemigo tradicional.

Nunca los éxitos electorales del PRD han significado logros para La Nación dominicana; hablar del desastre del gobierno encabezado por el ex presidente Hipólito Mejía es en el discurso de sus personeros algo que no viene al caso.

El ex presidente, llegó a presidir el país sin completar el mandato de La Constitución, que requería el 50%+1 para ganar; aun así, no hubieron voces que lo calificaran de presidente inconstitucional; sin embargo él, descalifica hasta su dramática derrota en mayo del 2004; las cinco derrotas infringidas por el PLD al Partido blanco, jamás han sido aceptadas por sus voceros, y sus argumentos son tan torpes que ya advertidos con antelación en una campaña son preludio de otra derrota.

Cuando Hipólito Mejía habla de uso de recursos del estado en la campaña del Lic. Danilo Medina, o insinúa un supuesto fraude a siete meses y medio de unas elecciones, simplemente está admitiendo que la tumba de su candidatura está cavada y que él está esperando en el pretil, listo para ser enterrado.

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