Por una sociedad civil más activa

Por INDIRA BLANCO CASTILLO*
LA AUTORA es abogada. Reside en Milán, Italia.

Bienvenidos a los que denuncian las cosas mal hechas, siempre y cuando éstas sean ciertas

La sociedad civil es definida por Alexis de Tocqueville como “el conjunto de organizaciones e instituciones cívicas voluntarias y sociales que fungen como mediadores entre los individuos y el Estado”. Un ente que si funciona es un verdadero instrumento en el logro de una sociedad cada vez más democrática, sobre todo si ésta asume su rol de organismo de presión, sin perder el realismo ni la capacidad de negociar y ser flexibles.

En estos tiempos en que, según algunos, el triunfo del capitalismo ha dado lugar a que primen los intereses de poder financiero y de las multinacionales y donde al parecer se vende y se compra hasta los políticos y los países, se hace cada vez más necesario el surgimiento de un muro de contención que mantenga los equilibrios, y éste, mientras tanto podría ser la Sociedad Civil, la cual debe ser fortalecida.

Dice el escritor Ernesto Sábato, en sus memorias “Antes del Fin”, que vivir en este tipo de capitalismo es como si viviendo en un mundo de lobos y corderos nos dijeran: “Libertad para todos, y que los lobos se coman los corderos”.

Las agrupaciones representadas por la Sociedad Civil como “Los Indignados”, y otras, son necesarias para incidir de alguna manera en las decisiones que se toman en el mundo y en los Estados en contra de los intereses de la mayoría.

La Sociedad Civil y los medios de comunicación serios tienen el deber de alertar a la comunidad de las situaciones ambiguas. Por ejemplo, en el plano político en el que el manejo de la opinión pública cada vez más juega un rol fundamental, se pueden dar manipulaciones de todo tipo tanto para acusar injustamente como para ocultar lo que es cierto. En ese entresijo de juego de intereses que es la política donde, según Maquiavelo, los fines justifican los medios, la ética puede perderse por el sólo objetivo de sobrevivir, ganar o mantenerse en el poder.

Los seguidores de estos políticos a menudo creen lo que quieren creer, aún cuando la realidad les habla con los hechos, con los resultados, con lo concreto. A veces este realismo llega a los pueblos después de muchas decepciones y grandes crisis, y como muchas otras experiencias dolorosas los enseña a estar mas alerta a los peligros y a tener una perspectiva más correcta de los hechos a la hora de la toma de decisiones.

Lamentablemente, estos casos se dan pocas veces, como escribió Freud: “Las masas jamás están sedientas de la verdad. Demandan ilusiones. Tienen una tendencia evidente a no distinguir entre la verdad y la mentira”. Por eso ceden a menudo a la demagogia, a promesas de salvación sin que éstas tengan ninguna base real en la realidad. A políticos que han demostrado con los hechos a que no saben manejar el Estado.

Para lograr defender la verdad y los intereses de la nación es necesaria la participación de una sociedad civil más activa, que escudriñe, que exija, que dé a conocer, que no sean órganos de partidos políticos, sino que representen de verdad los intereses del pueblo y que develen las falsedades o los negocios ocultos que puedan afectar los intereses de la mayoría. Ante todo deben ser organizaciones bien estructuradas.

En la República Dominicana, por ejemplo, faltarían organizaciones de la sociedad civil que trabajen con el seguimiento a la promulgación de leyes engavetadas en el congreso que deberían ser conocidas, promulgadas.

Las organizaciones de la sociedad civil con la competencia para ello deben estar atentas a las leyes que se promulgan y a las que no se han promulgado. Una ley debe ser bien estudiada antes de ser promulgada, no sólo por juristas sino también por psicólogos, sociólogos, economistas, etc. según el marco donde será aplicado.

Debe ser objeto de debate y de explicación clara ante la opinión pública. Según Montesquieu “Las leyes pueden contribuir a formar las costumbres, las maneras y el carácter de una nación”, por lo que es importante que sean leyes nuestras, que sirvan a nuestra realidad y por supuesto que vayan sentando las bases para una sociedad cada vez mas justa y moderna.

Es importante siempre cuestionarse e investigar para no dejarse manipular por simples palabras. Sobre todo en esta época de campaña electoral decidamos no en base a emociones irracionales si no a hechos, a logros, a datos reales.

De todas maneras no podemos entregarnos con los ojos cerrados a alguien que cuida por encima de todo sus propios intereses, y a menudo los políticos tienden a dar prioridad a ganar unas elecciones y a mantenerse, olvidándose de las verdaderas prioridades del pueblo. Necesitamos una Sociedad Civil mas activa, más enérgica. Necesitamos saber lo que se esta haciendo con nuestro dinero. La transparencia de la administración no basta si no la usamos.

Bienvenidos a los que denuncian las cosas mal hechas, siempre y cuando estas sean ciertas, ya que estas deberían ser castigadas. En fin, nada se gana sin esfuerzo y si queremos instituciones mas sólidas los mas concientes de el pueblo necesitan arremangarse las mangas y trabajar para ello.

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