¿Qué hace un próspero empresario como Donald Trump en política?

foto artistica el lider

 

Por Manuel Antonio Mejía.

La cobardía hace la pregunta: “¿es seguro?” La conveniencia hace la pregunta: “¿es político?”. La vanidad hace la pregunta: “¿Es popular?” Pero la conciencia hace la pregunta, “¿Es correcto?”. Y llega entonces el momento en que uno debe tomar una posición que no es segura, ni política ni popular. Pero uno debe tomarla porque es la correcta.
Martin Luther King Junior.
“Si de todas formas hay que pensar, más vale pensar en grande”.
Donald Trump.

En 1977 cuando la trinitense Janelle Commissiong ganó el Miss Universo el planeta se maravilló porque aquella hermosa mujer de color hacía florecer la sonrisa del mundo. Pero siendo un niño no olvido la alegría al día siguiente de la República Dominicana como si hubiese sido escogida de mi propio país la que había ganado el certamen. Después de adulto sospecho que toda América Latina y El Caribe habrían sentido lo mismo.
Por aquellos mismos años ya se hablaba de Donalp Trump y de su familia; de sus éxitos empresariales; de sus inversiones en bienes raíces, así en muchas de las islas de El Caribe como en América Latina y otras latitudes inimaginables; se hablaba de los apoyos a políticos a nivel mundial. Pronto, en la década de los ´80 Donalp J. Trump se convirtió en uno de los hombres más influyentes de los Estados Unidos y el mundo promotor con sus acciones filántropas de la Doctrina Carnegie, llegando a obtener acciones hasta en el propio Miss Universo que ganara en 1977 Janelle Commissiong, representando a Trinidad y Tobago, elegida por doce jueces dentro de los que se encontraban el diseñador dominicano internacional Óscar de la Renta (ya fallecido) y personalidades de la moda, la fama y el arte mundial como: Roberto Cavalli, Dione Warwik o Gordon Parks. La opción estaba entre ella y Dionne Warwick aquella noche memorable, y esta última afirmó más tarde que un ruidoso escalofrío bajó por su cuerpo que la hizo sentir -como un toque de mala suerte-, quién sería la perdedora del certamen en beneficio de su competidora caribeña. Aquello –la mala o buena suerte-, aunque apuntan algunos, en certámenes de esta naturaleza juega un papel importante, no tiene mucho que ver en el tema político. Richard Weisman, un renombrado Psicólogo inglés, investigador asiduo de la sociología y de las relaciones públicas y humanas, catedrático meritorio de la Universidad Hertfordshireen y autor de la reconocida obra “El factor suerte: Tema de hoy”, explica que “es real la existencia de gente con suerte, aunque la suerte, como elemento real, no exista; sino que la misma hace sentido a partir del esfuerzo y la actitud constructivista y persistente en un hecho, idea o proyecto de las personas. Que esto es, en realidad, lo que distingue a unas personas de otras; tal como ocurre con esos entes sociales que se plantean ver la vida de una forma diferente, basada en el trabajo persistente, que es lo que permite gozar de una mejor fortuna.

No duda en asegurar, tal como en varios de sus libros lo apunta el doctor Joseph Murphy, que el simple hecho de pensar que algo va a producirse, tarde o temprano, hace que realicemos acciones a partir de nuestra mente consciente o subconsciente, que acaban haciendo que ocurra”. Acomete, del mismo modo, contra los que pretenden antagonizar factores poniendo en una esquina la suerte y en la otra el método científico, y expresa que “la fortuna se logra trabajando duro teniendo unos objetivos claros; y que el fundamento de este trabajo tiene un origen, ciertamente, de base científica cuyo camino desemboca en eso que llamamos suerte; porque, para él, la gente con suerte no es afortunada ni un imán de todo lo bueno de la naturaleza; es simplemente gente entusiasta que ve la vida de otra manera; es gente que busca lograr sus objetivos aún la estrechez que le remiten las posibilidades para lograr estos objetivos; capaz de darle la vuelta a la realidad y transformar la mala suerte en buena suerte; buscar un lado vivificante en su “mala suerte””. “Es esta gente obstinada, inconformista”, apunta Weisman, “porque la gente afortunada, en definitiva, no cree en la suerte, sólo en su capacidad para que les vaya bien en la vida. Tal y como expresó el reconocido explorador Roald Engelbregt Gravning Amundsen , el cual dirigió la primera expedición que logró llegar el Polo Sur, “la victoria aguarda a ése que mantiene todo en orden; suerte, suele definir la gente. La derrota es el seguro presagio para esos que han mandado al olvido la decisión de tomar las juiciosas precauciones en el tiempo; esto segundo es lo que se define, realmente, como mala suerte”.

Pues bien, si Donald Trump no conocía, la totalidad de estas reflexiones científicamente confirmadas, la verdad es que, al menos, conocía el noventa por ciento de ellas, porque poco después de su padre jubilarse él tomó el testigo con la visión puesta en convertirse en un gran y próspero empresario –el más grnde de los Estados Unidos en la diversidad de ramas sobre las que influye-, y lo logró; llegando a ser hasta la fecha, el referente de éxito dentro de su campo de innumerables multinacionales y gente del negocio de la venta y el marketing. En sus obras, casi todas best sellers: “Como Donald Trump, hacerse rico”, “Queremos que seas rico” -que compartió con el hawayano Robert Toru Kiyosaki-, “El secreto del éxito y el trabajo”, “Piensa como multimillonario”, “Los mejores consejos obtenidos para el negocio de las bienes raíces”, “Supervivencia por encima del triunfo”, “el arte de la negociación”, sale, abiertamente a relucir, cuáles eran las génesis de sus objetivos primarios, los que se alejaron dando un salto; un vuelco sin precedentes en los círculos en que se desenvuelve desde hace décadas cuando, hasta hace poco, el rostro Forbes de los negocios decidió lanzarse a la búsqueda de la presidencia de los Estados Unidos usando como vía el Partido Republicano, entidad cuyos orígenes responden a un proyecto inicial de Thomas Jefferson y que en la penúltima y última elecciones (años 2008 y 2012), fue vencido por el Partido Demócrata, con la candidatura de Obama a la cabeza, el cual permanece aún en el cargo.

Cierto que aquello no es ni remotamente comparable a un proyecto de Bienes Raíces y menos a uno de Miss Universo; porque después de haber cosechado tantos triunfos y un empresario como él haber llegado a la cima, el desluce de una figura ha empezado a evidenciarse; los espacios televisivos, periodísticos e informáticos se hacen eco radiográfico de las imágenes más tristes y exasperantes; cosa que ha ocurrido sin ninguna necesidad y todos aquellos –humildes o adinerados– que hemos seguido la Doctrina Carnegie lo que nos preguntamos es ¿qué hace un próspero empresario como Donald Trump en política?

Por supuesto, y siguiendo las observaciones del Poeta español Machado de que: “No te lleves de aquéllos que te dicen que no entres a la política porque lo que quieren es hacer política sin ti”; conociendo que un actor de cine como Reagan fue presidente de la nación más poderosa del mundo o que un magnate de los casinos llegó a cumplir este mismo objetivo, sabemos que los Estados Unidos ha dado un giro hacia “la política para los entes sociales y los intelectuales”, como si quisiera el autor de estas líneas parafrasear, desde otra óptica a Monroe, conociendo que aquél se refería a América. Como sabemos, durante años, como empresario al fin, Trump, junto a su equipo, financió campañas políticas de líderes de ambos partidos estadounidenses; pero mirando el discurrir de los tiempos y ante las penosas imágenes que aún vivimos, días tras días, más cuando le habrá de tocar enfrentarse a una dama, volvemos a preguntarnos, ¿qué hace este próspero empresario, que a tantos ha enseñado sobre el éxito y la inversión a escala internacional, incursionando en política; permitiendo, sigan emergiendo las tristes imágenes con que nos despertamos cada día, más aún, cuando sabemos que en torno a su firme personalidad empresarial, la política de este país –Estados Unidos–, debía esperar de él otra forma de aporte y no arriesgar tanto trabajo y méritos adquiridos durante tantos años al aplomo de las noches sin dormir por llegar a las cumbres donde ya ha llegado?.

 

IMAGEN DONALD TRUMP

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