Reflexionando frente a un espejo

berniBernardo Silfa Bor

Dominicano residente en Murcia, España

 

Desde las últimas décadas del siglo pasado en la Republica Dominicana se ha estado trabajando, desde distintas plataformas, para  modernizar y desarrollar  todas las estructuras que inciden y permean la sociedad de nuestro país, invirtiéndose tiempo y recursos incalculables, pero necesarios para el establecimiento de un modo de vida verdaderamente humano.

Como digo se ha trabajado  e  invertido mucho para establecer un estado de convivencia en el bienestar, la solidaridad, el respeto y la paz. En ese sentido pienso que debemos ser un poco más respetuosos y tolerantes con el pensamiento o la tendencia política, ideológica o postura de cualquier otra índole que manifieste X personas.  Mas si pertenecen a la misma organización o institución.

El discurso de debate o de crítica debe de manejarse dentro de los cánones de la diplomacia, cuanto menos.  Los dominicanos debemos empezar, de una vez y por todas, a darle al debate la altura que merece. Que no estemos de acuerdo con los planteamientos ni la forma de pensar de alguien no nos da derecho a usar ese lenguaje paupérrimo,  soez, despectivo y de esencias incultas.

Siempre pensaré que las personas deben actuar en el marco de una mística y una dinámica de convivencia fundamentada en lo moral, lo ético, el conocimiento y el tono moderado.  Sigo pensando, y es mi llamado, que  debemos aplicar durante todo el trayecto de nuestro ejercicio de vida los fundamentos más elementales de esa democracia que tanto  enarbolamos, únicamente, de palabra y cuando nos conviene.

Todo ciudadano tiene derecho  a estar de acuerdo y a disentir  de tal o cual asunto. Lo que no es comprensible es el irrespeto.  Imagino que personas de esta condición no pueden estar  ejerciendo un espacio de poder desde esta perspectiva de lenguaje y comportamiento, pues se vuelven déspotas y dictadores a lo menos.

Debo decir, que con personas como las que usan ese tipo de lenguaje para referirse a otras personas, las instituciones  se desprestigian teniéndole en su plantilla.

Las personas que se dedican a los trabajos sociales y a los trabajos culturales en la comunidad dominica deberían mostrar más respecto a sus conciudadanos.  Deberían verse en el espejo, en el espejo de esta realidad que todo lo refleja tal como es.  Nunca se debe olvidar.  Al igual que no debemos olvidar nunca que ¨ lo cortés no quita lo valiente¨.

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