¿Renuncia del Presidente?

TONY PEREZ

 

Cuando Umberto Eco, escritor, filósofo y semiotista italiano de fama mundial, alertó a un grupo de periodistas de Turín sobre la “invasión de los necios” y planteó que “las redes sociales le dan la palabra a una legión de idiotas…”, tal vez solo quería referirse a los carentes de escuela. Pero lo obvio de su discurso también es aplicable a los intelectuales. Al menos, a algunos de la República Dominicana.

“Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas”, ha sentenciado Eco poco antes de morir.

http://eleconomista.com.mx/entretenimiento/2015/06/11/redes-sociales-dan-voz-legion-idiotas-dice-umberto-eco.

LOS IDIOTAS DEL PATIO

Su preocupación es válida. Las redes apestan. Muchos de los medios convencionales (periódicos, radio, televisión), en nombre de la “libertad de prensa”, también han abierto las puertas a los aventureros del mercado, sin filtros, en desmedro de la profesionalidad. La posverdad es su línea basal. Importa más la bulla que la calidad; la mentira más que la información veraz.

¿Quiénes son los culpables?

En parte, culpables son, en mayoría, los que toman vinos caros y se ufanan de su sapiencia, mientras se burlan de la epidemia de “estúpidos” que sufre República Dominicana. Estúpidos, no tanto por la ignorancia, sino porque no siguen sus locuras como manadas de vacas escuálidas.

Los “hijos de Machepa” de aquí no liban bebidas de dioses en restaurantes. Ni en sueño. Eso es cotidianidad de los refinados; esos que, ya con dinero y el prestigio de la cultura de pasarela, amaneran su habla, caminan con un “tumbao” especial y descorchan exclusivas botellas valoradas en miles de pesos y dólares. Los de la base, que son millones, tragan agua con amebas, giardias y salmonellas; se alimentan con arroz malo y pastas desabridas, y sus cerebros apenas se oxigenan.

A los pensantes de la sociedad se les supone entonces excelente nivel de inteligencia, mejor caudal de razonamiento, conocimiento del contexto y de los procesos sociales locales e internacionales, comedimiento, visión, capacidad para orientar a la sociedad.

Y eso, justo, es de lo que –a juzgar por su adefesio– carece un grupo de intelectuales del patio, adversario a rabiar del actual gobierno nacional, al publicar un comunicado en el cual reclama la renuncia del presidente Danilo Medina y el adelanto de las elecciones pautadas por la ley para mayo de 2020.

Hasta un niño de teta sabría hacia dónde llevaría este despropósito mayor: al desastre social. Desaguisado que luce parido por la calentura y la irracionalidad que caracteriza a “los brutos”, a los desechados de este territorio isleño, no por las “mentes brillantes” nuestras, de talla internacional. Venezuela y Haití son dos ejemplos de caos, cercanos en el espacio y en el tiempo.

La corrupción privada y pública, acumulada por décadas, tiene hasta la coronilla a un segmento sensato de la sociedad, amén de los oportunistas corruptos de todos los colores infiltrados en el movimiento opositor Marcha Verde, cuyos organizadores –dicen– no apuestan a la renuncia del mandatario, aunque los intelectuales de “guerra” pululen en sus filas. Algunos funcionarios de las gestiones peledeistas olvidaron las permanentes prédicas sobre ética del expresidente Juan Bosch, fundador del partido en 1973. Prefirieron emular y reproducir las mañas de sus pares de otros gobiernos (PRD, PRSC) y de un sector del empresariado profundamente corrupto, a tono con la arrogancia y la exhibición de sus riquezas innobles. Cierto. En las ergástulas, si no muertos, deberían estar las personas, empresarios o funcionarios, que hurten el erario.

Pero, ¿eso es razón suficiente para aprovechar la coyuntura (ánimos alterados por la crisis y éxito de las marchas) y agitar la guerra civil desde la comodidad de los medios de comunicación? ¿Es evacuar emotividad y deseos personales el rol de una persona a quien le otorgan el privilegio de usar los espacios y tiempos de los instrumento de difusión colectiva?

Y, una vez provocado el desorden, ¿irán al frente, a inmolarse?

Los antecedentes locales presentan evidencias de mártires de grata recordación, pero también de “vivos” que están en todas y siempre se salvan, y luego se pintan de revolucionarios, referentes éticos y de valentía sin fin, dignos de tributos.

El pueblo dominicano, pese al empobrecimiento centenario y los atrasos en su educación, tiene que rechazar de una y por todas, la corrupción y la impunidad. Pero también, con igual fuerza, la locura de un grupo de intelectuales políticos opositores al gobierno que, al parecer, confunde realidad real con ficción.

El caos perjudica a todos, pero más al enjambre de jodidos que cubre la geografía nacional.

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