RESPONSABILIDAD DE LOS QUE SE EXPRESA; UNA INQUIETUD.

Por Luis Silié Carlo.
Barcelona, España.
El autor es comunicador social.
lhsilie@msn.com

Todos los medios de comunicación masivo radio, televisión, periódicos tradicionales de papel, los electrónicos, Facebook, Twitter y los que no menciono, hablan y hablan, pero siempre de lo mismo. Los más y los menos anuncian y pregonan su posición por medio de su opinión, criticamos y nos ponemos en la palestra con una buena opinión según el responsable de la pluma, con algunos temas que pensamos es lo que más preocupa a nuestros conciudadanos. Es un constante a diario ese bombardeo de opiniones y noticias con un buen “debate”, la política, sus partidos; editoriales, primera plana, foros de discusión, opiniones de todos los colores, vox populi, es que ni “radio bemba” pierde protagonismo. Política, economía y los chismes de los cercanos esencialmente. Ya somos expertos. Es una percusión noticiosa, algunos volátiles incluso enmarcados dentro de la crispación, distanciamiento a los valores morales, inclusive algunos centrados en la venganza soterrada. Claro, ejercemos nuestro derecho a expresión, a nuestra libertad de prensa.

Es permisivo que todos emitan su opinión ajustada a la realidad según su inclinación a favor o en contra; cada uno con su pensamiento partidista, ciudadana, parlamentaria, o la que fuere de su preferencia dentro del estado de derecho; usted es libre de pensar o participar en lo que crea ajustado a su pensar político, humanista o de un simple ciudadano común. Ahora bien, quiero referirme a lo explicado en su momento por el psicólogo inglés Inving Janis, describiendo los procesos de grupos, y era contundente cuando decía que los grupos podían tomar decisiones buenas o no buenas. Iba más lejos, explicaba que un miembro de uno esos grupos podía intentar conformar una opinión buscando un consenso para el grupo que representa. Una manera racional de afrontar la situación creada en la que, la totalidad del grupo, individualmente piensa que es desaconsejable pero, la tiran adelante. Es lo que este sicólogo social decía «un modo de pensamiento que las personas adoptan cuando están profundamente involucradas en un grupo cohesivo, cuando los esfuerzos de los miembros por unanimidad hacen caso omiso de su motivación para valorar realísticamente cursos de acción alternativos». El ser consciente de la verdad no es suficiente, la verdad completa no existe, decir mentiras cuidadosamente elaboradas, mantienen simultáneamente dos opiniones y lo que es peor una flagrante mala intención de manipular y desinformar.

Esto es lo que algunos tratan de explicar como el comportamiento humano resultado de los estados alterados y situaciones sociales inmediatas. Esta conducta observable dentro del estudio de la personalidad es entendible y ha sido estudiada y llamada como doble moral. El juego de decir una idea y hacer otra es muy común en los sectores mediáticos, esto visible a diario. La parte neurálgica del asunto es cuando una persona que sabe perfectamente cuando está afectando a un grupo o grupos socialmente involucrados, sus teorías tienden más a engañar que a esclarecer incluso haciendo todo lo que este a su alcance para seguir con su rol sicológico de mantener potable su retórica lo cual es muy difícil de aceptar por el análisis del sentido común. Por derecho, por las leyes, por “libertad condicionada”, usted es libre de pensar, de ejercer cualquier derecho dentro de la sociedad donde vive, no importa su tendencia sexual, política internacional, social o lo que sea, incluyendo divulgarla. ¿Ha pensado alguna vez que podría afectar intereses espurios, despertarlos o alertarlos?
La libertad de expresión conlleva responsabilidad, este disfrute del privilegio de usted decir y pronunciar sus ideas, están las buenas costumbres recordadas en las normas establecidas en las leyes, es deber acordarse que estamos obligados a cumplir ciertas obligaciones; este derecho no tiene un carácter absoluto, tiene límites en su desempeño. Tenga usted bien pendiente que de lo expresado por usted, existe una posibilidad que tenga que responder por una conducta indebida por abuso o exceso desmedido por la expresión de sus ideas.

Me preocupa mucho ver a personas dentro de los medios de comunicación masiva, manejando de tal manera su pluma o voz como si estuviera en un areópago o dirigiendo un gran jurado. El punto neurálgico del asunto es que en su mayoría son personas que únicamente tienen una pinza de lo malo de los demás, de sus defectos, de sus debilidades y no quiero decir que no se diga o se desvele cualquier acción impúdica o malsana es que sencillamente se atrincheran y desde su derecho quieren hacer gala de sus facultades únicamente, pienso yo, para hacer daño. Sería interesante de cuando en cuando escribir o decir algo de lo valioso que sería el ser humano cuando se inclina a la verdad, la justicia y la equidad. Con esto de ninguna manera usted caería en el olvido porque es entendible que ser antagónico también es un negocio para los que detrás de la sombra no quieren ser tocados por algunas plumas y bocas viperinas, eso se paga y muy bien. Seguiré con el tema.

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