El Seibo ofrece ecoturismo con sus recursos naturales

Por JUANA FRANCISCA RODRIGUEZ

EL SEIBO.- Esta provincia posee un gran potencial para el ecoturismo, ya que tiene grandes recursos naturales como ríos, saltos, montañas, cuevas, cascadas y otros lugares para explorar.

Ofrece una tradicional bebida refrescante y deliciosa, de la que miles de personas han disfrutado desde el 1883: el famoso “Mabí seibano”, elaborado en base a una planta trepadora propia del Caribe, a la que la gente ha bautizado como “bejuco indio”,  que identifica a la provincia.

El Seibo tiene un paisaje natural sumamente hermoso. Muestra de ello es la vista que se puede obtener en el trayecto que recorre el turista cuando se dirige a Miches.

La provincia forma parte importante de la historia dominicana, pues fue en ella donde se produjo la batalla de Palo Hincado, cuyo héroe fue Juan Sánchez Ramírez con su arenga “Pena del tambor que tocase retirada…”, hecho que conmemoran los seibanos cada año.   El monumento a este acontecimiento está a unos dos kilómetros de la ciudad cabecera, en Sabana de Palo Hincado.  Esta fue la primera batalla de la conquista española que puso fin al control francés en la isla española el 7 de noviembre de 1808, hecho que marcó el inicio del período que se llamó España Boba.

Los seibanos tienen una variedad de lugares de esparcimiento e históricos, como es la parroquia Santa Cruz, ubicada en el municipio cabecera que lleva el mismo nombre, considerada una de las primeras iglesias construidas en el país, alrededor del 1512.

Ellos celebran cada 3 de mayo las fiestas patronales en honor a la Santísima Cruz, cuyas actividades incluyen las corridas de toros y presentaciones artísticas y culturales. Aunque esta fiesta fue cambiada por la Iglesia para el 14 de septiembre, día de la Exaltación de la Santa Cruz, los seibanos continúan la tradición de celebrarla en mayo.  El 14 de septiembre realizan una solemne eucaristía con la presencia del Obispo de la Diócesis y los sacerdotes de la zona.

“La fe en esta provincia es muy fervorosa, la gente es muy creyente, aunque hay un poco de sincretismo debido a la gran mezcla que hay entre el vudú haitiano y el gagá que se entiende como parte de la religiosidad popular”, explicó el padre Mario Martínez, de la parroquia Cristo Rey, del distrito municipal de Vicentillo.

Riquezas naturales

A la salida de Santa Cruz de El Seibo, siguiendo la carretera principal camino al municipio de Miches, se encuentra el distrito municipal de Pedro Sánchez, destacado por los lugares de aventura que ofrece a los visitantes.

A una distancia de unos tres kilómetros se encuentra la Cueva de Pepe, un lugar para quienes desean disfrutar y vivir una aventura entre montañas, desde donde se puede captar una extraordinaria vista del pueblo de Pedro Sánchez. Para llegar a ella hay que caminar una montaña de alrededor de 1.5 kilómetros, trayecto que se debe hacer acompañado de un guía que durante el camino va explicando la importancia e historia del lugar.

Francisco Cuevas, presidente del Comité Iniciativa Ecoturística de Pedro Sánchez, en el itinerario para llegar al lugar de aventura, narra que además de esa cueva, en la zona se encuentran 26 cuevas más, de las cuales 12 son exploradas, considerándose la Cueva de Pepe como la más grande.  Al entrar el turista puede encontrar una inmensidad de galerías, en las que se pueden observar arte rupestre.

Entre las demás cuevas que se pueden visitar están la de Antonio, Iglesia, la Chiva, una de las más famosas por poseer en la parte superior una piedra grande con un orificio.

Cascada Blanca

El salto Cascada Blanca es uno de los lugares más hermosos que tiene la provincia, con fría y cristalina agua que forma parte de la armonía que ofrece ese espacio natural rodeado de sus verdes árboles.

El trayecto para conocer el salto es de 2.5 kilómetros, desde el pueblo de Pedro Sánchez. Tiene un sendero preparado con varias paradas donde se le habla al visitante de la historia del lugar. 

El salto tiene tres paradas; una de ellas es llamada Piedra Rajada, pues en el lugar se encuentra una enorme piedra partida que funcionaba como zona para acampar. Además de la historia, el turista puede degustar aquí de una ligera y deliciosa picadera.

La cascada tiene una altura de unos 90 metros de caída libre, y su balneario 18 metros de profundidad. Sin embargo, antes de llegar al salto el visitante puede disfrutar de un rico baño en los diferentes balnearios que tiene para tomar un descanso.

jpm

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