Sergio Gil: la cara del 11-M, nueve años después

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«VEO LA FOTO Y PIENSO: ESTO YO NO LO HE VIVIDO», CONFIESA ESTE JOVEN DE 28 AÑOS, CUYO ROSTRO ILUSTRÓ MUNDIALMENTE LA TRAGEDIA

 

Madrid.- Este lunes se cumplen nueve años de la masacre del 11-M, los atentados del 11 de marzo de 2004 que dejaron 191 víctimas y casi 2.000 heridos y que cambiaron para siempre España. Con motivo de este aniversario, el diario ‘El Mundo’ entrevista a quien ha quedado ya para la posteridad como el rostro de esa masacre:Sergio Gil, cuya imagen con la cara ensangrentada y desfigurada sirvió para ilustrar la tragedia en la mayoría de la prensa, tanto española como extranjera.

En 2004 tenía 19 años. Hoy, con 28, dice que ve esa foto y piensa: “eso yo no lo he vivido”. “Ahora ni lo pienso. Lo miro en positivo. He tenido suerte, estoy perfectamente, otros han salido mucho peor o no pueden contarlo. El sobrino de un amigo murió allí”, explica Sergio, que ni siquiera necesitó terapia para superar el trago por el que pasó.

Ahora se dedica a “vivir”. Ha cambiado su barrio de siempre, Santa Eugenia, porRivas, donde vive en un piso con su novia, Sandra, y no queda ni rastro en su cara de ese ojo inflamado y negro que lucía en la foto mundial. “Pensaban que lo iba a perder, pero ya ves”, comenta. Un pequeño bulto sobre la ceja -de la fractura de cráneo que sufrió- y una cicatriz -de cuando fue operado por un derrame cerebral- son los únicos recuerdos físicos del atentado.

“Me acuerdo de ir corriendo, ‘anda, que pierdo el tren’, me monté y después, no recuerdo nada, nada del viaje ni de lo que pasó luego, hasta que me desperté en el hospital. Los primeros días, me venían algunas imágenes, como si hubiese sido un sueño. Pero ahora, nada. Los médicos me han explicado que es un mecanismo de defensa, que a otra gente también le pasa, que puede ser por el shock del traumatismo craneoencefálico tan fuerte”, explica.

DURANTE UNA SEMANA CREYÓ QUE SE HABÍA CAÍDO DE LA MOTO

Él pensaba que estaba ingresado allí porque se había caído de la moto. Hasta una semana después, no asimiló la magnitud de la tragedia. En el mismo momento que supo que era víctima de un atentado, conoció también su protagonismo. Se lo tomó con calma: “No me afectó mucho… Lo acepté bien. La que peor lo pasó fue mi madre, que tuvo que ver la foto de su hijo en todas partes en ese estado… Años después la he vuelto a ver y digo… uf…”.

Recibió infinidad de visitas y de llamadas, toda su gente, amigos que hacía años que no veía, desconocidos que le enviaban cartas para darle ánimos. Los médicos y el Banco se volcaron. El aliento de todo un país que se había mirado en sus ojos, que había hecho de su rostro el suyo. “Una señora de Barcelona me mandó una colonia y una camiseta y me dijo cosas muy cariñosas. No podía estar mal, con todo eso, me venía arriba”, indica.

Sergio ha vuelto a subirse a un tren, aunque tardó dos años en volverlo a hacer. “Me estaban arreglando el coche. Le di unas cuantas vueltas antes de montarme. Al principio, iba muy tenso. Pero se me fue olvidando según iban pasando las paradas”, confiesa este joven, cuyo rostro de 19 años ilustrará ya para siempre la tragedia que vivió este país el 11 de marzo de 2004.

 

11mar/amoodm/ elmundo.es

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