Solicitan Casa de la Cultura Dominicana en Europa

Solicitan Casa de la Cultura Dominicana en Europa

El presidente de la Asociación Cultural y de Cooperación al Desarrollo Biblioteca República Dominicana (Acudebi), Daniel Tejada, solicitó la creación y puesta en marcha de una Casa de la Cultura Dominicana en Europa para impactar positivamente al colectivo dominicano que aquí reside.

Tejada resaltó, por medio de un artículo de opinión enviado a este medio «Amo Dominicana», que la ausencia de este espacio, en tierras europeas, se debe a la dejadez del Gobierno dominicano.

Para el presidente de Acudebi, la existencia de una casa de cultura traería múltiples beneficios ya que es sinónimo de progreso por la influencia cultural que se extendería hasta esta otra nación, principalmente, hacia los jóvenes que residen en Europa.

Resaltó, además, que este centro crearía una sinergia entre ambas naciones y serviría para dar a conocer sobre escritores y artistas desconocidos radicados en este país.

Artículo de opinión

¿PORQUÉ ES NECESARIA UNA CASA DE LA CULTURA DOMINICANA EN EUROPA?

Por: Daniel Tejada

Daniel Tejada, ACUDEBIHablar de la idoneidad de una Casa de la Cultura Dominicana en Europa no es la cuestión, su creación se hace urgente; y hablar de su importancia es baladí, pues la larga historia de estos centros  habla por ellos.

La ausencia de una Casa de la Cultura dominicana en Europa solo se explica por la absoluta dejadez y falta de interés de nuestro Estado, por no hablar de la falta de visión histórica que debería de prevalecer en tan importante “punta de lanza” del país en cuestión,  para el desarrollo integral, la difusión, la formación, la producción y la sinergia entre  culturas.

“La cultura engendra progreso”  asi reza el lema del hoy llamado Ateneo Nacional de la Juventud de México, otrora “Ateneo de México” fundado por nuestro Pedro Henríquez Ureña y otros intelectuales en 1911; y efectivamente la cultura es progreso, y sin ese ansiado progreso no puede cohesionarse una comunidad ni mucho menos conformar una nación.

Una Casa de la Cultura Dominicana nos colocaría, como país, en una posición única y relevante para llevar a cabo los grandes proyectos a los que estamos llamados como generación comprometida; servir de punta de lanza para que nuestro Estado logre cohesionar a los jóvenes valores que hoy se labran en Europa, al mismo tiempo que facilitaría a  nuestros intelectuales y artistas, una plataforma extraordinaria para mantener y desarrollar influencias y crear sinergias con y entre otros colegas extranjeros que están o visitan Europa.

Una casa de la cultura sería un punto de encuentro y un lugar de producción y divulgación, tal y como lo vienen haciendo otros centros culturales similares en las grandes urbes.

Una Casa de la Cultura Dominicana, estructurada con una buena política y una mejor estrategia,  en razón de sus objetivos específicos, sería el mejor instrumento jamás creado por una nación latinoamericana en Europa; serviría para :

  1. Crear el mejor de los lobbies que permita dar a conocer a escritores “desconocidos”, pero muy meritorios a premios tan importantes como el  Cervantes, el Principe de Asturias y hasta el Nobel; escritores como Marcio Veloz Maggiolo se lo merecen.
  2. Permitiría crear un puente a través del cual nuestros intelectuales y  artistas (cantantes de calidad, actores, actrices, directores de cine, bailarines, pintores, artesanos, etc.) puedan mantener un flujo constante con el viejo continente.
  3. Permitiría la creación de un observatorio permanente de la inmigración, un archivo de la memoria de la inmigración, una biblioteca, un museo y exposiciones permanentes.
  4. Permitiría impartir clases de cultura dominicana: danza, música, gastronomía, etc. a las diversas poblaciones que habitan España y Europa .
  5. Permitiría emprender investigaciones sobre el proceso migratorio dominicano y del Caribe, en sus diferentes aspectos científicos y sociales.
  6. Pero sobre todo, nos permitiría contar con un espacio  al que podamos acudir para fortalecer la fraternidad y mantener nuestra identidad, la de nuestros hijos, de nuestros nietos y de nuestras generaciones futuras.

Nuestra comunidad ya es suficientemente madura y numerosa aquí en Europa: Se estima que existe una población de 300,000 dominicanos residentes, sin contar, claro está, con los ya nacidos desde 1980, año en el que comienza a destacarse la emigración dominicana. Esta población cuenta con una cantidad importante de intelectuales, estudiantes de alto grado, médicos, más de treinta escritores, artistas y otros profesionales que han terminado engrosando la llamada “fuga de cerebros” pero que  nuestro  Estado podría integrar desde una Casa de la Cultura, a los mejores propósitos de nuestra patria.

¿Tan difícil es asumir el brillante futuro con visión y determinación?, ¿tan miopes nos vamos a mostrar ante nuestros futuros herederos! ¡Apostar por la cultura es apostar por el progreso, por el bienestar y por una nación que mañana se sienta verdaderamente orgullosa  de lo que somos!

Pero este proyecto debe y tiene que ser creado con nuevas ideas, con una nueva visión, moldearlo a la realidad europea, a nuestras necesidades, a nuestros anhelos más legítimos, profundos y valederos, sin reproducir otros proyectos  culturales, ni otros inventos cuyos objetivos responden a intereses no claros, sino a intereses genuinos de la nación, del Estado dominicano.

Una Casa de la Cultura Dominicana en Europa, es urgente y necesaria y el mayor pecado de nuestra nación sería no obtemperar a este llamado, a este clamor de nuestra comunidad en Europa.

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