Temístocles Montás: afirma el liderazgo se fundamenta en el relevo

Temístocles Montás: afirma el liderazgo se fundamenta en el relevo

 

temo-barahMONTECRISTI.- El precandidato presidencial peledeísta Temístocles Montás afirmó que la República Dominicana necesita que el liderazgo político se sustente en ideas y principios para que en el ejercicio del poder se promueva la democracia y el relevo generacional.

El dirigente político dijo que es necesario tener visión de estadista y no solo de político, porque el político «piensa en las próximas elecciones y el estadista piensa en las próximas generaciones».

Consideró que los verdaderos dirigentes tienen que comprender que cuando el relevo generacional del liderazgo se impone, es mejor que ceda el paso para que se produzca sin traumas para la organización política.

Al considerar que es fundamental que en los partidos democráticos haya periódicas renovaciones del liderazgo, Montás sostuvo que en el caso del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) es la única garantía de que siga siendo la más importante organización política del país.

Ante cientos de sus seguidores que lo victorearon aquí cuando juramentaba su equipo provincial de campaña, el dirigente peledeísta citó un libro del ex jefe del gobierno español, Felipe González, en el que describe los tipos de liderazgo y la necesidad de propiciar el relevo a tiempo.

Dijo que González, en su libro «En busca de respuestas. El liderazgo en tiempo de crisis», clasifica los tres tipos de políticos dañinos como: los que tienen principios pero no tienen ideas, los que tienen ideas pero no tienen principios y los que carecen de ideas y de principios.

Montás expresó que el líder con principios pero sin ideas, cuando llega al gobierno en base a un discurso bonito, no sabe qué hacer «porque su vida ha sido dedicada a especular con ideas y con teorías pero a la hora de aplicarlas no tienen capacidad».

En el caso de los políticos con ideas, pero sin principios, son peligrosos porque son capaces de cualquier cosa. «Llegan al gobierno, saben lo que tienen que hacer, pero son capaces de hacer cualquier cosa porque no tienen principios».

Señaló que los políticos que carecen de ideas y de principios «son sumamente peligrosos porque se van de un extremo a otro».

Relató que Felipe González dice que lo ideal sería «poder disponer de políticos que tengan ideas y que tengan principios. Políticos que si gobiernan a un país lo gobiernen con ideas y con principios».

Entre el jueves y este domingo Montás peinó las poblaciones de La Romana, Barahona, Vicente Noble, El Peñon, Montecristi, Navarrete y Los Tocones, de Santiago; así como Miches y El Seibo en el este del país, donde completó las juramentaciones de más de una veintena de equipos de campaña resposables de la promoción de su proyecto presidencial, informó su equipo de prensa.

En cada una de estas poblaciones recibió el respaldo de acaldes y encargados de dustritos municipales, pero también de importantes dirigentes locales del PLD tales como el diputado Dilecio Núñez, de Santiago; el ex gobernador de Montecristi y ex ministro de Agricultura, José Antonio Batista; Fausto López, en Navarrete y José Rafael Ramos (El Rubio), en los Tocones, de Santiago.

Ceder el paso

En su discurso, en la actividad celebrada en el Restaurant «Mirador del Paraiso», Montás cita nuevamente a González cuando dijo que «a veces por agotamiento y otras por circunstancias sobrevenidas, llega el momento en que conviene ceder el paso. El punto más difícil es aquel en que el líder no es capaz de comprender y asumir que para la organización o la institución a la que sirve ya es más parte del problema que de la solución. Cuando se llega a esta situación se necesita que otros te adviertan o te pidan que ceda el paso al relevo necesario. Para hacerlo sin traumas se deben intercalar generaciones nuevas en las instituciones de manera sistemática sin necesidad de saltos traumáticos».

Afirmó que para evitar traumas hay que establecer reglas claras en lo relativo a la alternancia en el ejercicio del poder para que se puedan sentar las bases para que nadie se siente imprescindible e insustituible.

«Si queremos que el PLD sea una fuerza política determinante en la vida política del país tiene que ser sobre la base de entender que si quiere ser un partido democrático, tiene que ser sobre la base de no apostar a un caudillo. Hay que propiciar periódicamente el relevo de quien ejerce la Presidencia de la República», apuntó Montás.

Mandela es un ejemplo de líder político

Montás citó el ejemplo de Nelson Mandela, ex presidente de Sudáfrica fallecido el año pasado, de quien dijo era una persona paradigmática que inicialmente abrazó la idea de la lucha armada, cayó preso, estuvo 27 años preso, y salió de la cárcel con un gran prestigio que le valió para ser electo presidente y unir a su país que hasta entonces estaba dividido por la segregación racial.

Manifestó que a Mandela lo elige su pueblo por cinco años y cuando estaba en el poder fueron los dirigentes de su partido a pedirle que se reeligiera. «Mandela dijo que no, que así no se construía democracia. Que había que abrirle paso a otros y por esa razón ese hombre que tenía todo el prestigio del mundo y el prestigio de su país y que pudo muy bien haber seguido gobernando a su país, dejó que otros de sus compañeros fuera a las elecciones, ganara y ejerciera la presidencia de su país».

Montás expresó que Mandela no aceptó reelegirse «porque era un líder convencido de que la democracia se sustenta en la alternancia del ejercicio del poder» y porque como Juan Bosch, sabía que el ejercicio del poder necesita de alternancias periódicas para que las nuevas Citando nuevamente el libro de Felipe González, Montás dijo que una parte fundamental del texto se refiere al relevo generacional de líderes, en el que el ex gobernante español plantea que «la única función real del líder es producir nuevos líderes, no más seguidores».

Agrega que la experiencia en Europa es que los líderes que llegan al gobierno, en promedio, no duran más de siete años y se genera el relevo.

Relata que en una conversación que sostuvo González con un ex primer ministro alemán Helmut Schmidt, le preguntó que cuál era el tiempo que debía ejercer una persona el poder en una democracia parlamentaria. «Helmut Schmidt me dijo: diez años es el límite. Tenía razón porque tal vez en otra época fuera distinto pero en esta época es el límite de resistencia de materiales si ejerce el poder con responsabilidad y un compromiso fuerte».

 

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