Vakeró, culpable o no, ha sufrido un exceso

José Rafael Sosa

(josersosa.blogspot.com.es)

 

Abordar este tema sin apasionamientos, con claridad, y sin las presiones mediáticas (que existen  a partir de las posturas encontradas de las dos partes involucradas), no es sencillo. Y uno como opinante, se arriesga a perder la simpatía de un lado o de otro. Pero mantener un criterio independiente, sin  dependencias de ningún tipo, implica ese riesgo.

Cuando comenté el caso, estuve y sigo estando, conteste en la versión que ofrece la Heredia, contra quien también se ha desarrollado una campaña para desacreditarla, cuando el punto es si hubo o no violencia de género, punto de vista que ratifico ahora.  Pero lo mucho “Dios lo ve”. Lamento que hayan pretendido dar una muerte moral a Heredia, en la misma medida en que observo que hay un manejo excesivo por parte de quienes han gerenciado el caso del cantante. Hay excesos,. Y ya hay daños en su carrera de un considerable costo.
No conozco al cantante urbano Vakeró y no vacilo en sostener que al momento de juzgar los hechos, mi opción, que no es sentencia legal, es creerle a la mujer afectada, en este caso  la también artista Martha Heredia. La justicia debe decidir con libertad y sin presiones, en base a los indicios y las pruebas.
Ahora, para el caso particular de este artista urbano, siento una conducción excesiva como se tratara de compensar en él, todas las deficiencias en la atención de mujeres que denuncian malos tratos y respecto de las cuales se actuó con lentitud, incapacidad o indiferencia, al punto que muchas de ellas finalmente fueron asesinadas por sus agresores.
Por las características de esta figura pública, siento que se ha procurado mandar un mensaje de castigo pre-judicial, excediendo la aplicación de una serie de regulaciones disciplinarias y cautelares, perjudicando sin necesidad y sin poner en riesgo a la denunciante, la carrera de este joven artista.
Vakeró no constituye peligro de fuga.

 

Vakeró acudió voluntariamente con su abogado al llamado de las autoridades judiciales que manejaban la querella en su contra.
El fin de semana que se entregó tenía tres fiestas, con lo que dejó de percibir 750 mil pesos.
Vakeró no se iba a escapar del país.
Es un artista y escaparse , conde quiera que fuera  le  significaría la renuncia a ella. Podría ser extraditado de cualquier país en que se presentara a actuar.
Vakeró, sosteniendo como lo hace que nunca ha sido violento (cosa que no suscribo) no sería tan lerdo como para intentar directa o indirectamente ninguna acción contra la denunciante. Es un hombre inteligente.
Vakeró tiene suficiente arraigo social, laboral y familiar como para haber recibido medidas de coerción adecuadas a su condición.
La apelación para revisar las medidas de coersión impuestas a Vakeró pueden ser una oportunidad para restablecer el manejo técnico correcto del proceso.
A Vakeró le hicieron un test para determinar su nivel de violencia, estando preso en esas circunstancias, mas de 700 preguntas. El resultado, me parece, queda condicionado por el estado de ánimo de una persona en sus circunstancias.
No se debe  seguir dañando, sobre todo sin necesidad, la imagen de un hombre que con lo que ha pasado, ha pagado suficientemente alto el precio de sus supuestas o reales acciones de violencia intrafamiliar.
En el caso de Vakeró se le pudo haber puesto orden de alejamiento que él, que sostiene su inocencia respecto de las acusaciones, no se iba a atrever a acercarse a la denunciante, a quien – insistimos- le creemos su versión. Nadie se confunda.
El haberlo recluido en el nuevo sistema penitenciario, con la implicación de cortarle el pelo y ponerlo al rape, constituye una medida innecesaria, humillante y que le afecta su imagen, justo cuando estaba en tratos para filmar una película. Un artista es su imagen. Y se podía proceder técnicamente con el caso, protegiendo a la cantante con medidas cautelares adecuadas, sin tener que someterle a ese trato, máxime cuando había
pendiente un recurso ante los tribunales para impedir que fuera despojado de su pelo.
No creo que Vakeró fuera de la filiación rastafari, y los voceros de esa tendencia lo han aclarado, pero tenía el derecho a mantener su imagen, que nada tiene que ver con los hechos a su cargo. Incluso añado que los rastafari tienen una vocación al pacifismo y la no violencia, tema que en este caso está por ser decidido por la justicia.. Pero tenía el derecho a mantener su figura.
Se le pudo, para no crear precedentes de privilegio, recluirle en un centro penitenciario con el sistema carcelario anterior, que no impone el corte del pelo, tal y como se hizo como los banqueros de las  instituciones financieras quebradas o malversadas.
Los  banqueros han mantenido su pelo. Y para ellos no era tan imprescindible el mantenerlo. Pero nadie nunca se la habría ocurrido pelar a coco a los banqueros condenados o procesados.
Creo que se le ha hecho a Vakeró más daño del que merece y que el caso se ha manejado con los términos del himno al chivo expiatorio. No era para tanto.
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