«Con los sin papeles hubo un exceso de celo y un abuso por parte del Gobierno»

«El respeto a los derechos humanos
de los inmigrantes extranjeros es un problema social importante en España»

 

CARLOS VILLÁN DURÁN
Presidente de la Asociación Española para el Derecho Internacional de los Derechos Humanos

J. M. CEINOS
Carlos Villán Durán (Campo de Caso, 1950) preside la Asociación Española para el Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Fue profesor de Derecho Internacional de las universidades de Oviedo y de León y en 1982 comenzó a trabajar en la sede de Ginebra de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde estuvo veintitrés años en el programa de derechos humanos. Ya jubilado de la ONU, con varios amigos y colegas fundó la citada asociación, que tiene su sede en Luarca. Anoche, en el Ateneo Jovellanos, presentó el libro «Paz, migraciones y libre determinación de los pueblos», la tercera publicación de la asociación que preside y que recoge textos de varios autores.

-¿Con qué propósito?

-Vincula tres conceptos: paz, migraciones y libre determinación como algo que está íntimamente vinculado entre sí. Para nosotros, la paz, como derecho humano, se vincula con el respeto a los derechos humanos, en general y, sobre todo en las sociedades desarrolladas, con el respeto a los derechos humanos de los extranjeros inmigrantes, que es un problema social en España importante. En segundo lugar, también consideramos que la paz debe estar vinculada con el derecho de los pueblos a su libre determinación, los pueblos sometidos a dominación colonial u ocupación extranjera. En el libro hablamos de dos situaciones concretas: el Sahara Occidental y Palestina.

-¿Cuál es, a su juicio, el problema que existe en España con los inmigrantes?

-El problema que tenemos, como en toda la Unión Europea y en todos los países desarrollados, es que los inmigrantes, sobre todo los que no están regularizados, son discriminados sistemáticamente en el ejercicio de sus derechos humanos. De manera que ahí se producen unos conflictos sociales importantes que pueden aflorar en cualquier momento. Es cierto que ahora, con la crisis económica tan tremenda que nos está afectando, hay un reflujo, un regreso de muchos inmigrantes a sus países de origen, y también hay otro fenómeno relativamente nuevo, y es que España ahora produce también inmigración. Se calcula que hay unos cuatrocientos mil licenciados españoles que han emigrado en los últimos dos y tres años.

-Pero es una cuestión distinta, los emigrantes españoles, por lo general, van al extranjero con los papeles en regla…

-El problema de los sin papeles es una cuestión administrativa. Es ahí donde creemos que hubo un exceso de celo y un abuso por parte de los gobiernos de los países de la Unión Europea, en general, y del español, en particular. Es decir, una persona sin papeles no ha cometido ningún delito y por consiguiente no se puede detener ni violar en sus derechos.

-¿Entrar ilegalmente en un país no es un delito?

-En España no es un delito y en la Unión Europea tampoco, es una falta administrativa no tener los papeles en regla. Pero las políticas migratorias, para que sean ajustadas al derecho internacional, tienen que ser respetuosas con el derecho internacional de los derechos humanos.

-¿Existe algún país en el mundo en el que se aplique lo que dice usted?

-Hay grados de respeto, pero es evidente que los inmigrantes sin papeles constituyen un grupo especialmente vulnerable de la población en cualquier país del mundo, sobre todo en los países ricos. Y las migraciones son imparables, nadie se va de su país de paseo, eso es hacer turismo, estamos hablando de quien se ve obligado a marcharse de su país, de su tribu y abandonar a su familia debido a que en el lugar donde nació no tiene ninguna posibilidad para desarrollar una esperanza de vida.

-¿A tener de lo visto, no parece que la ONU haya tenido mucho éxito en el asunto del que habla?

-Es que el asunto migratorio, lamentablemente, se legisló poco a nivel internacional, existe un gran vacío y lo que predominan son las políticas soberanas de los estados y, tradicionalmente, han potenciado las políticas securitarias, es decir, la defensa de las fronteras.

-¿Con la crisis, en España hay un repunte de la xenofobia?

-Lo hubo, pero ya no es tan evidente. En la crisis también hay un cierto hermanamiento, de solidaridad por abajo

 

10 ene/amodom/inem.es

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