El abandono escolar afecta a un 45% de jóvenes inmigrantes


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DANIEL CRISTANCHO
Alerta amarilla en el sector educativo: en la actualidad, casi la mitad de los jóvenes inmigrantes de entre 14 y 18 años han interrumpido su formación académica en España, lo que sitúa al país en el último lugar de la lista europea.

Atrás han quedado los años en que España, Italia y Grecia fueron el centro intelectual y político de Europa y el mundo. Los tres países, cunas de grandes civilizaciones en distintos momentos de la Historia pasada, actualmente comparten no sólo los últimos puestos de la economía europea, sino también, sus sistemas educativos presentan las cifras más altas de la zona en temas de abandono escolar.

En el caso de España, la situación tiene un ingrediente añadido: los alumnos de origen extranjero que dejan las aulas en mitad de la ESO o en el Bachillerato —especialmente los que provienen de Latinoamérica, África y, en menor medida, Europa del Este y China—, son casi el doble que los de la media europea.

Pero no se trata de algo nuevo. Según el último informe de la Oficina Europea de Estadísticas, EUROSTAT, publicado en febrero de este año, las cifras van en aumento desde el año 2005, cuando ya se situaba en el orden del 28% y empezaba a plantear nuevos retos en materia de integración y accesibilidad al sistema. Fue, además, la década del “boom” migratorio en muchos países. En la actualidad —continúa el documento—, mientras se calcula que la cifra de jóvenes que no figura en las listas escolares ronda los seis millones en toda Europa (una media del 26%), el caso español rompe la tendencia al ubicarse en el 45%. Una cifra que, a su vez, sitúa al país en la cola de la lista, y ha encendido todas las alarmas en el sector educativo.

Más allá de los estudios proporcionados por EUROSTAT y de las estimaciones de organizaciones sociales y privadas, ni el Gobierno central ni las autonomías han elaborado hasta ahora un mapa de la situación. Según el secretario de Estado de Educación y Formación Profesional, Mario Bedera, el número de alumnos inmigrantes escolarizados en España ha aumentado del 1,5% al 10% en los últimos diez años. El alza se debe, en parte, a las reagrupaciones familiares que se han realizado en ese periodo, muchas de ellas de menores. Aun así, no se tiene claro sobre cuántos de ellos han podido integrarse satisfactoriamente al sistema educativo español y, menos aún, si han continuado o no sus estudios tras los ciclos de educación obligatoria.Desde el Ayuntamiento de Madrid, advierten de que sólo un 5% de los jóvenes extranjeros matriculados en la capital dan el salto al Bachillerato y a los ciclos formativos PCPI.

El abandono escolar entre extranjeros ronda el 45% en España, casi el doble que en el resto de Europa

Esta carencia de datos no es exclusiva de Madrid. En Catalunya —donde los estudios privados calculan que la cifra de abandono entre jóvenes inmigrantes ronda el 60%—, un reciente informe de la Secretaria per a la Immigració de la Generalitat indica que el alumnado foráneo de entre 16 y 18 años representa el 17% en toda la comunidad, pero advierte de que dicha cifra se reduce ostensiblemente al pasar a la enseñanza secundaria no obligatoria (9,5%) y, todavía más, a la universidad (3,6%). Algo parecido ocurre en Euskadi, donde se añaden las dificultades de unos flujos migratorios tardíos y una media de alumnos inmigrantes más baja que en el resto del país.

ADAPTACIÓN.- El abandono escolar inmigrante en España tiene tanto de largo como de ancho. No obstante, instituciones y expertos coinciden en que una de las principales causas es la dificultad de los jóvenes a la hora de adaptarse al modelo educativo español, no sólo por los contenidos y las asignaturas, sino además por el choque cultural que supone el traslado a un nuevo país. «El chico se encuentra en un sistema educativo ajeno, con un grupo social de compañeros distintos, que hablan en otro tono, que tienen otras formas de expresión. Esto significa una ruptura de seguridad interna muy importante para el recién llegado», advierte el presidente de la ONG Solidaridad Sin Fronteras, Álvaro Ibáñez.

Jessica Pérez Carmona, boliviana de 14 años, llegó a España hace 11 con su madre y actualmente cursa 3ª de la ESO en el I.E.S. Beatriz Galindo de Madrid. Su adaptación a la educación española ha sido exitosa. «Nunca me he sentido relegada ni discriminada», afirma. Sin embargo, reconoce que la dificultad es mayor para los que se incorporan a edades más tardías. «No he notado la diferencia entre los estudios en Bolivia y los de aquí, pues llegué apenas con 4 años y no recuerdo cómo eran las cosas en Cochabamba. Pero sé que a mis compañeros que vienen después de los 10 ó 12 años, sí les cuesta bastante. Muchos de ellos incluso lo pasan mal», agrega.

Y su opinión, teniendo en cuenta las cifras, no está lejos del panorama actual. Al parecer, a los alumnos extranjeros cada vez tienen problemas para adaptarse al modelo educativo español, lo que revela una brecha de rendimiento en relación con los estudiantes autóctonos. Una diferencia que, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, alcanza su valor máximo en Catalunya (82 puntos), mientras los mínimos se registran en Baleares (36) y Canarias (15).

De ahí que esta diferencia se haya convertido en una de las principales preocupaciones para varios gobiernos autonómicos. En Madrid, por ejemplo, donde el alumnado extranjero representa casi el 15%, desde el curso 2010-2011 se ha puesto en marcha el programa Aulas de Enlace, una iniciativa que cuenta con más de 200 espacios de refuerzo escolar para jóvenes con problemas académicos. «Son sesiones de estudio que intentan salvar la diferencia que existe con los chavales que llegan de fuera. Por lo general, tienen un nivel de estudios inferior al de los chicos españoles, y la idea es ayudarles a realizar la nivelación», asegura al respecto el consejero de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, Salvador Victoria.

La desigualdad entre alumnos nativos y extranjeros es de 82 puntos en Catalunya y, de 71, en Euskadi

FAMILIAS.– Pero las asociaciones y los expertos vinculados al tema consideran que no es sólo una cuestión de refuerzo escolar. A los nuevos contenidos y el choque cultural, se suma un tercer elemento de igual o mayor importancia: la inestabilidad familiar. «Una gran parte de estos jóvenes proviene de familias monoparentales, es decir, con sólo uno de los padres residiendo en casa, lo que quiere decir que el adulto dedica menos tiempo a la orientación del chico. Aparte, la mayoría de las veces comparten pisos no sólo con parientes directos, sino también con desconocidos, y eso puede derivar en alteraciones de la conducta del adolescente», agrega Ibáñez.

Un análisis similar hacen desde la educación pública. El I.E.S. Vista Alegre de Madrid, ubicado en la zona de Carabanchel, es uno de los centros educativos con mayor afluencia de jóvenes inmigrantes y, a la vez, uno de los peor calificados —ocupa el puesto 310 entre 312— según el último estudio realizado por la CAM. Para la coordinadora del Departamento de Orientación del centro, Carmen García, la relación entre inestabilidad familiar y abandono escolar es indisoluble: «Casi todos los chicos que dejan los estudios tienen problemas en casa. Sus padres trabajan hasta ocho horas diarias y les dejan en completa libertad durante gran parte del día. Cuando regresan, no tienen ánimo ni para revisar sus deberes. El chico está casi solo en su proceso formativo y es fácil que deje las clases, bien sea porque prefiere buscar un trabajo poco cualificado, o bien porque se dedica a cosas menos productivas». Los resultados son notorios incluso en los Programas de Cualificación Profesional Inicial, PCPI, cuyo objetivo principal es continuar la formación, en grado medio, de los estudiantes que han optado por dejar las aulas. «Es una buena alternativa, pero el problema es que se trata de chicos que no tienen orden, disciplina, ni hábitos de trabajo. Muchos vuelven a fracasar. Otros acaban el ciclo y se incorporan al mercado laboral. Y sólo una pequeña parte, dos o tres, llegan a la Universidad», agrega García.

Eficaz o no, lo cierto es que al sistema público de enseñanza acude actualmente el 82% del alumnado extranjero, lo cual hace más vinculante el papel de los gobiernos central y autonómicos.

“El abandono tiene que ver con la política educativa del país, cuyo objetivo es restringir la formación”

El psicólogo y educador Daniel Roca, que ha trabajado durante los últimos nueve años en los centros de reinserción de menores con problemas judiciales, considera sin embargo que no es apropiado cargar toda la responsabilidad en la familia. Según su concepto, las causas son estructurales antes que personales: «Esto tiene que ver, ante todo, con la política educativa del país, la cual está dirigida de una u otra manera a la marginación de grupos vulnerables, entre ellos el de los inmigrantes. El objetivo es restringuir el acceso a la formación para, de ese modo, asegurar un orden social en el que la persona no sea protagonista. O sea, mano de obra barata, condiciones laborales más flexibles, despidos masivos, etcétera».

RECORTES.– Así las cosas, la formación de los jóvenes inmigrantes en España parece incierta. Más aún, cuando en los últimos meses se han adelantado severos recortes en la educación pública y concertada en comunidades como Madrid, Catalunya, Euskadi y Castilla-La Mancha, algunas de ellas con una alta presencia de población extranjera. Desde los gobiernos autónomicos, sin embargo, se habla de avances en la cobertura y los servicios. «Este año hemos invertido 80 millones de euros en becas de comedor, libros de texto, rutas escolares que faciliten el movimiento territorial y en el programa de bilingüismo que es un modelo para toda España», puntualiza el consejero de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, Salvador Victoria.

Pero el gremio de los maestros es menos optimista ante tales medidas. «La crisis no afecta tanto en el acceso al sistema, sino más bien en lo que nosotros, como maestros, podemos ofrecerle a los alumnos. Si tenemos menos recursos, la orientación que les daremos será menor y son ellos, entonces, los principales perjudicados», concluye Carmen García, del I.E.S. Vista Alegre de Madrid.

Un informe de UNICEF advierte de que los jóvenes inmigrantes en España se encuentran en alto riesgo de exclusión social

Las alarmas siguen todavía encendidas. Pero la actual coyuntura del país no parece muy adecuada para soluciones de fondo. Las asociaciones sociales advierten de las graves consecuencias que estas cifras de abandono escolar pueden traer a mediano y corto plazo en temas de empleo, bienestar, seguridad e integración. La voz de alerta también la ha dado la UNICEF con la publicación, hace unos días, del informe Abriendo ventanas, en el que ha vuelto a llamar la atención sobre el alto riesgo de marginación y exclusión social al que están expuestos los niños y adolescentes inmigrantes en España. Y de la necesidad de que accedan y completen su formación básica en todos los ciclos.

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