El sector turístico espera un buen año, pero una mala Semana Santa

El sector turístico confía en un repunte de última hora en las reservas hoteleras para no dar por perdida la primera prueba de fuego del año para el sector. Las agencias de viajes catalanas pronostican una caída del 6%, pero proyectan un alza para el conjunto de 2012.

Una Semana Santa a medio gas. Las previsiones de agencias de viajes, touroperadores y asociaciones de la industria turística dan por sentado que van a registrarse unos datos bajos de ocupación. Aunque la incógnita de cómo pueden evolucionar las reservas de última hora puede conllevar que no se cierre finalmente con unos datos de ocupación pésimos.

La Asociación Catalana de Agencias de Viaje (ACAV) ha proyectado un descenso de hasta el 7 por ciento en las reservas de Semana Santa. Su presidente, Francesc Carnenero, explica que entre el 25 y el 30 por ciento de las reservas se deciden con muy poca antelación. La bajada no sólo la atribuye a la actual situación económica de crisis, sino a otro factor que influye en la evolución positiva de las reservas: la climatología. «No sabemos todavía cómo va a evolucionar y eso puede hacer que se beneficien los destinos de montaña y nieve frente a los de costa si se mantiene la situación de los últimos días», sostiene. Pese a las malas perspectivas, confía que el año logre cerrar en positivo, aunque con una tímida alza del 2 por ciento en el número de reservas.

En su opinión, la aplicación de la tasa turística en Cataluña no va a tener un efecto disuasorio en la recepción de turistas, ya que se implantará en noviembre.

La estrategia de bajar precios

En Andalucía también hay preocupación de cara a la Semana Santa, aunque la Junta considera que no hay ningún dato objetivo para ser pesimista. Los empresarios andaluces aseguran que apenas hay camas reservadas para esta festividad. Hoteleros y agencias de viajes coinciden y alertan de cómo puede evolucionar la demanda en el último momento. «Esta tendencia la hemos cultivado en el propio sector, con las bajadas continuadas de precios para captar clientes», apunta un empresario andaluz, quien añade que el principal problema se encuentra en el mercado nacional, que representa el 50 por ciento de los viajeros.

Sin embargo, fuentes de la Consejería de Turismo de la Junta de Andalucía señalan que no hay ningún motivo para crear esta alarma, ya que los turistas aprovechan las ofertas de última hora. «La Semana Santa en Andalucía siempre ha funcionado bien. No hay datos objetivos para pensar que va a ir mal», explican. En el primer trimestre del año han aumentado las pernoctaciones en establecimientos hoteleros andaluces, entre otras razones gracias al buen comportamiento que han registrado los mercados emisores internacionales, que suman una alza del 10 por ciento.

El sector turístico de Castilla y León prevé que en Semana Santa se repitan las cifras de ocupación de otros años, alrededor de un 70 por ciento. Según el presidente de la Asociaciones Regional de Hostelería de Castilla y León, Esteban Diez, temporada tras temporada se recorta el gasto de los turistas que acceden a la Comunidad, aunque los precios «están congelados desde hace tres o cuatro años y se mantienen los mismos niveles de calidad y servicios».

Benidorm cuelga el ‘completo’

El presidente de la Asociación Empresarial Hostelera de Benidorm, Costa Blanca y Comunidad Valenciana (Hosbec), Antonio Miró, que barajaba en la primera quincena de marzo unas previsiones pesimistas apunta ahora que, «la cosa se va animando y cree que se alcanzarán los buenos resultados del año pasado, que en el caso de Benidorm serán del 90 o 95 por ciento de ocupación, con todos los hoteles abiertos».

Antonio Miró sostiene que el hecho de que Semana Santa caiga a principios de abril «hace que haya menos planta hotelera abierta en España, al contrario que si fuera a finales de mes, aunque, como contrapunto, tiene la ventaja de que no compites con el puente de mayo». En cuanto a precios, es más fácil fijar precios más altos si las vacaciones coinciden con un mejor tiempo, aunque, según Mayor, «en Benidorm, de Jueves Santo a lunes son precios de temporada alta».

La Comunidad de Madrid es a priori una de las pocas regiones optimistas. Según el director general de Turismo, Joaquín Castillo, «los datos recogidos en los primeros meses del año nos hacen ser optimistas respecto a Semana Santa. Pensamos que Madrid se encuentra entre los destinos más deseados para una escapada». No obstante, puntualiza que «hemos de ser cautos con la evolución del mercado nacional por la contracción del consumo».

Canarias prevé mantenerse al margen de las caídas, ya que sigue siendo el destino favorito de los turistas internacionales que visitan España y recibe uno de cada tres turistas.

A falta de datos concretos sobre la ocupación que Aragón registrará durante la Semana Santa, los empresarios del sector coinciden en general en que está siendo baja. Mientras se espera mayor afluencia de turismo rural y de zonas de montaña en el Pirineo, las localidades cercanas a las pistas de esquí ven ya el final de la temporada. Los pueblos del Bajo Aragón turolense sí tienen una alta ocupación con motivo de los actos de la Semana Santa de la Ruta del Tambor y del Bombo.

País Vasco, a la baja

En el País Vasco tampoco se atreven a hacer predicciones para esta Semana Santa, aunque el Gobierno vasco aspira a que el balance global del año pueda ser tan bueno como el de 2011, cuando se batieron todos los récord de llegada de turistas. La comunidad recibió 2,4 millones de turistas, un 67 por ciento de ellos nacionales. Aunque el final del terrorismo ha beneficiado a los datos turísticos vascos, no parece que la llegada de Bildu al poder en la mayoría de instituciones guipuzcoanas, especialmente a la Diputación foral y el ayuntamiento de San Sebastián, haya favorecido a un sector en pleno crecimiento.

Guipúzcoa, que tradicionalmente aportaba datos positivos al turismo, desde el mes de octubre registra comportamientos muy débiles o descensos.Desde el Gobierno vasco se relaciona directamente esta negativa evolución guipuzcoana con la llegada de Bildu al poder, mientras que desde la Diputación de Guipúzcoa y el Ayuntamiento de San Sebastián rechazan esta interpretación. En el mes de febrero los datos de llegada de turistas al País Vasco cayó un 4 por ciento como media, arrastrados por el descenso del 11 por ciento de Guipúzcoa (Vizcaya retrocede un 1 por ciento y Álava crece un 4 por ciento).

Por su parte, desde la Confederación de Empresarios de Hostelería de Galicia (Cehosga), César Ballesteros explica que el sector espera una ocupación del 50 por ciento para el conjunto de la Semana Santa, que se incrementará de forma significativa del jueves al domingo. A pesar de no ser muy alta y estar condicionada por las reservas de última hora, cree que será superior a la de 2011, porque el año pasado el tiempo fue muy malo y hubo muchas cancelaciones. Para verano existe incertidumbre y le resulta difícil dar una estimación, recuerda que en 2011 se alcanzó el 80 por ciento en las semanas más fuertes y que este año puede haber caídas.

Oposición a la tasa turística

Sobre la tasa turística catalana aprobada en el Parlamento de Cataluña, con los votos de CIU y PP, el consejero de Turismo andaluz, Luciano Alonso, considera que «no es bueno» para el empleo aplicar esta tasa «en estos momentos de extremada dificultad», por lo que esta medida cuenta con su oposición y no ven opciones de adoptar una medida similar. En el País Vasco tampoco se plantea la posibilidad de implantar una tasa de esas características, máxime en un sector que está en fase de expansión. La Comunidad de Madrid es de la misma opinión. Su gobierno tiene la convicción que la salida de la crisis «no está en la mayor imposición fiscal», indica el director general de Turismo, Joaquín Castillo.

Por su parte, el presidente de la Asociaciones Regional de Hostelería de Castilla y León, Esteban Díez, espera que la Comunidad termine beneficiándose de esta medida. «De alguna manera se tiene que notar porque la gente controla más el presupuesto de sus vacaciones», explica. En Aragón, no obstante, los empresarios del sector creen que no se van a beneficiar de la llegada de mayor número de turistas, pese a ser una comunidad limítrofe. Según explica Jorge Llanas, presidente de la Asociación Turística Valle de Benasque, «hay mucha competencia con otros destinos y los precios están ya muy ajustados».

eleconomista.es

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