La llegada de inmigrantes en patera se reduce este año un 35%

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El descenso de embarcaciones fue mayor al registrado en el puerto de Almería, con un 26%

La llegada de inmigrantes al sureste del país (Almería y Granada) ha experimentado un notable descenso. Así lo indicó el teniente coronel Eduardo Lobo, del Centro Nacional de Coordinación para la Vigilancia Marítima de Costas y Fronteras, instalado en la sede de la Dirección General de la Guardia Civil, en la presentación del informe de inmigración irregular.

Mientras en 2012 arribaron a la Costa Tropical 774 inmigrantes, hasta el 23 de diciembre de este año la cifra asciende a 503, lo que representa un 35% menos. Este descenso es incluso más elevado que en el puerto cercano de Almería, que desciende un 26% y pasa de 906 a 667 personas.

Lobo justifica esta bajada, «sobre todo, a la colaboración de Argelia y de Marruecos».

Este dato contrasta con la valoración global del informe en el que la llegada por mar de inmigrantes irregulares se ha estancado este año, mientras que en los puestos fronterizos de Ceuta y Melilla ha habido un importante repunte.

En lo que va de año los agentes de la Guardia Civil han interceptado a 4.370 inmigrantes que pretendían entrar irregularmente en España por Granada, Málaga, Algeciras, Cádiz, Huelva, Almería, Ceuta, Melilla, Tenerife, Las Palmas, Alicante, Murcia y Baleares.

Esta cifra es prácticamente similar al número de inmigrantes irregulares interceptados por la Guardia Civil en esos mismos puestos durante todo 2012, cuando se alcanzaron los 4.381, de los que 590 fueron marroquíes (en 2013 han sido 496), 1.115 argelinos (629 en lo que va de año), 2.660 subsaharianos (3.228 este año) y 16 del resto de países.

También en Motril el número de subsaharianos superó a otras procedencias, si bien llama la atención que mientras el pasaje en el caso de los magrebíes no supera en ninguno de los casos la treintena de personas, en el caso de los subsaharianos no baja ninguna patera de los 40 e incluso una embarcación llegó a los 70 ocupantes en una misma embarcación.

Eduardo Lobo explicó que los modus operandi de entrada no han variado este año y los inmigrantes siguen optando por embarcaciones pequeñas, tipo «toy» o de juguete, con el consiguiente peligro para sus vidas.

Y para evitar catástrofes y la pérdida de vidas humanas en el mar, la Guardia Civil se ha sumado desde el pasado día 2 al proyecto comunitario de Eurosur y ha centralizado en el citado centro de coordinación el control de las costas para la detección de embarcaciones irregulares, tanto de inmigrantes como las dedicadas al transporte de drogas.

Eurosur, el sistema europeo de vigilancia de fronteras, comenzó ese día sus operaciones para coordinar la respuesta de las fuerzas de seguridad continentales ante la inmigración irregular y la criminalidad organizada.

Lobo comento que los 19 estados de la UE actualmente conectados más la agencia europea Frontex (el 1 de diciembre de 2014 se incorporarán el resto de los países comunitarios hasta completar los 28) intercambian la información en tiempo real de todos los incidentes que se produzcan en las aguas territoriales y en las costas.

En el caso de España, los sensores del Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE) que la Guardia Civil tiene instalados a lo largo de la costa trasmiten a los puestos territoriales del instituto armado y al centro de coordinación todas las incidencias, que se reflejan en un mapa y con unos símbolos concretos que determinan el tipo de incidencia.

Cuando se detecta una embarcación, incluso por la noche gracias a las cámaras térmicas, inmediatamente las patrulleras de la Guardia Civil se ponen en marcha para su interceptación y auxilio.

Todas las patrullas del instituto armado, tanto marítimas como terrestres, tienen una baliza de posicionamiento, de tal manera que desde el centro de control se puede conocer su puesto de origen y hacia donde se dirigen.

«De un solo vistazo se comprueba la situación de las fronteras exteriores de la Unión Europea», subraya Lobo, quien asegura que en la actualidad, tal y como se observa en el mapa, la mayor presión migratoria está en el zona sur de Italia, en concreto en Lampedusa hacia el sur de Sicilia, y en el sur de la península ibérica.

El hecho de que se trasmita la información en tiempo real permite, según Lobo, alertar a otros países de que una embarcación, bien con inmigrantes o con droga, se dirige a su territorio.

granadahoy.com
30dic/amodom

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