Los inmigrantes nos adaptamos a la cocina española

Según los estudios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, los inmigrantes que viven en territorio español se han acomodado en un alto porcentaje a los hábitos alimenticios de su país de acogida, aunque siguen consumiendo productos típicos de su tierra, lo que ha dado lugar a la incorporación de estos a los supermercados.
Es habitual ya encontrar en las grandes superficies y cadenas de supermercados productos hasta ahora exóticos para los españoles, que van desde la yuca hasta el cous cous, el hummus o los frijoles, la mandioca o la salsa de soja, sin olvidar hasta comida “halal”, elaborada bajo los preceptos del Corán.
El total de inmigrantes, cualesquiera sea su procedencia –latinoamericanos, de Europa del Este o magrebíes- reconocen que su dieta habitual es, en un 55%, española: comer en el lugar de trabajo les obliga a aceptar muchas veces nuestros hábitos alimenticios, pero también reconocen la mayor variedad y contenido saludable de la dieta mediterránea. Así, al 64% de los inmigrantes les gusta “mucho o bastante” la cocina española, especialmente a los europeos, pero también a los magrebíes. Los emigrantes de América Central y del Sur son los menos entusiasmados, sólo el 49% tienen el recetario español en tan alta estima.
El plato más mencionado por los extranjeros en España es, cómo no, la paella, que citan el 44% de los encuestados en este estudio, seguido a distancia por la tortilla de patata –que recuerdan el 14%- o el cocido y gazpacho, que no sobrepasan el 6%.
La mitad de los inmigrantes reconoce haber dejado de comer algún alimento típico de su país, especialmente cous-cous –un 20%-, todo tipo de comidas tradicionales, así como algunas verduras, frutas, cereales y legumbres. Las arepas o la yuca, disponibles casi en cualquier tienda de alimentación, sólo faltan en la mesa de un 4% de los latinoamericanos, mientras los rumanos, búlgaros y demás europeos del Este echan de menos pescados típicos de su tierra.
Curiosamente, uno de los alimentos básicos en la dieta española, el cerdo, es lo que menos convence a los paladares foráneos. Un 19% señala como “lo peor” de la comida española el cerdo, y un 9% directamente apuntan al jamón o los embutidos. La mayoría lo dicen porque no les gusta su sabor, o eso dicen el 29% de los entrevistados, pero un 12% hace referencia a las prohibiciones religiosas musulmanas, o porque lo consideran demasiado grasiento y poco sano –lo piensan el 9%-. Sus principales críticas a las carnes, pescados, frutas y verduras son que proceden de invernaderos y criaderos, por lo que tienen escaso sabor y consistencia.
Como casi todos los españoles, los inmigrantes también llenan el carrito de la compra basándose en la relación calidad-precio y en las ofertas, y las tiendas de alimentación regentadas por sus compatriotas y con productos de su tierra no son, en absoluto, su paradigma a la hora de hacer la compra.

De: Club Raiz

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