Rafael Vidal Torres: “Periodista, Político e Intelectual Dominicano”

Dr. Willians De Jesús Salvador, ex Embajador Dominicano en Alemania

“Aunque hace siglo de esta historia amarga/ Por amarga y por vieja se la cuento/Porque las cosas no se aclaran nunca/Con el olvido y con el silencio”. Pablo Neruda. Versainograma a Santo Domingo.

Dr. Willians De Jesús Salvador

Con la intervención Norteamericana a la República Dominicana, del año 1916 se produce una solución de continuidad en la independencia de nuestro país; a la vez que zozobraba la segunda República,  es justo en ese momento, cuando emerge en el panorama nacional, Rafael Vidal Torres, como la pluma de la patria.

Don Rafael Vidal Torres, cumple el próximo 12 de octubre del 2012, ciento dieciocho aniversario de su nacimiento y el vigésimo de su fallecimiento, en el marco de estas efemérides su nieta la Lic. Ana Antonia Vidal y su hijo Dr. Rafael Vidal Martínez, han compilado sus escritos periodísticos que abarcan un periodo de tiempo hasta el año 1930, haciéndonos participes de una de las etapas más intensa de la historia dominicana.

Cuando sucede la proclamación de la ocupación de Estados Unidos de Norteamérica a nuestro país,   el Capitán William Knapp, del Gobierno Militar tomó una serie de medidas con la finalidad de mantener el control absoluto de la plaza, entre ellas la censura a la prensa dominicana, estableciendo que toda noticia acerca de la ocupación que los periódicos quisieran publicar debía ser sometida al examen de un censor local, quedando prohibido la publicación de expresiones contrarias u hostiles al gobierno norteamericano, o que las mismas instaran a la resistencia al Gobierno Militar.

Al producirse el eclipse de la libertad de prensa, el joven periodista, columnista y editorialista, del periódico “El Diario”, se caracterizó por su posición crítica a los interventores, en sus artículos “El Perfil de la Hora” y “Escudo de Resistencia”, lo que provocó que fuese invitado junto al Director del Diario, a visitar la comandancia norte, y ya allí, el Comandante quien era un Coronel estadounidense, lo reduce a prisión, por considerar que sus opiniones y artículos, eran un aliento e instaban a la resistencia en contra de las fuerzas interventoras, según su hijo, Vidal Martínez, en el prólogo del libro, “Rafael Vidal Torres, Medio Siglo de Historia”, que he tenido el privilegio de revisar.

Este Periodista e intelectual, asumió a todo riesgo un compromiso irrenunciable con la libertad del pueblo dominicano. Es considerado “La Pluma de la Patria”, por su corajudo papel durante la intervención Norteamérica en el periodo del año 1916 hasta el 1924.

Pocas veces en la historia dominicana, encontramos un personaje que desde su adolescencia asuma un rol tan activo en la vida política nacional, hombre de grandes virtudes cívicas e intelectual de grandes luces, cuyas huellas patrióticas han quedado para la posteridad en sus artículos periodísticos.

Rafael Vidal Torres, el periodista de estilo didáctico, nos cuenta las batallas independentistas y restauradoras, haciéndonos testigos de episodios gloriosos en la historia dominicana. Obviamente, no podemos colocarlo solo en el ámbito del ejercicio como periodista, fue un hombre que jugó un papel de primer orden en acontecimientos estelares en la década del 1920 al 30, en la lucha primero para la desocupación de las fuerzas norteamericanas que habían cercenado la libertad e independencia dominicana, y posterior a esto en el movimiento revolucionario de febrero del año 1930, Movimiento Cívico que significó el final del Presidente Horacio Vásquez.

Debo decir, que los escritos de este talentoso periodista dominicano, son verdaderas joyas, sobre todo que nos hablan de un periodo que producto de la mordaza a la prensa dominicana, muchos periódicos y periodistas se prosternaron a los pies del interventor, por miedo o por sus propios intereses, y las informaciones no abundan, creándose un vacio en la historiografía dominicana.

Tal y como dice, el más insigne, el mejor poeta de habla hispana del siglo pasado, Pablo Neruda en su poema “Versainograma a Santo Domingo”:

“Aunque hace siglo de esta historia amarga/ Por amarga y por vieja se la cuento/Porque las cosas no se aclaran nunca/Con el olvido y con el silencio”.

Debo confesar que al leer este libro, he encontrado al periodista de estilo depurado, las  temáticas llenas de  complejidades sociológicas y culturales, la transformaba en párrafos sencillos con  exquisito encanto literario, sorprendiéndonos en ocasiones con prosas poéticas. Su narrativa propia del cronista clásico, capaz de sumergirnos en la época y confundirnos con sus personajes.  Basta con leer, Horas Capitaleñas, en la que nos hace un retrato escrito de Santo Domingo la capital Dominicana. Encontramos por doquier un fragmento de historia, un paisaje de belleza y ensoñación.

Escritor de profundas sensibilidades revolucionarias, en ocasiones nos confundimos con  el redactor periodístico, porque de pronto brota desde las páginas amarillentas de los periódicos, el hombre de temple nacionalista,  y de extraordinaria vocación patriótica.

Este hombre dominicano excepcional, intelectual con armadura de  enciclopedista, parece haber nacido en el siglo de las luces.  Sus sensibilidades poéticas, hacen de la mujer más leve, la más bella dulcinea o la Venus mística, cuya desnudez  es ocultada por los dioses, para mantener su belleza en el misterio de los siglos, muy lejos del morbo humano.

Amaba los gallos, la naturaleza, el campo dominicano, y porque no, amaba la vida, la cual vivía con intensidad y sabiduría cada día, dejando sus huellas indelebles en la historia dominicana.

El autor es Médico y Diplomático.

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